Y más paseos por la City… un ‘remember’ de L.E.S. y East Village (fotolibro comentado – segundo fascículo)

CIMG2057_nyc

Segunda entrega del fotolibro turístico en fascículos para familiares y amigos. Ya sé que soy un poco pesada con el temita, pero primero, es mi blog y hago lo que me da la gana. Segundo, es que tengo que amortizar el viaje y tercero es que, como dije en la primera entrega, aprovecho el espacio para colgar el fotolibro que prometí en su momento y que no enseñé en su día. Lo que sucede es que voy a mi ritmo de tortuguita y ya llevo un año de restraso, por eso se está haciendo todo como más cansino. Si hubiera tenido el blog antes, lo hubiera hecho antes. Y también quiero que esto me sirva de recuerdo personal. Y no sé por qué doy tantas explicaciones ni a quién se las estoy dando, pero en fin… Espero que no se me junte esta entrega de fascículos con otro viaje de estos así tan intensos y se me colapsen las historietas porque me puedo tirar haciendo fotogalerías toda la vida… Bueno, he dicho que espero que no, pero en realidad miento: ¡ojalá me pasara eso!

Otra cosa: lo que comento un poquito aquí son impresiones mías, que seguramente estén equivocadas y la realidad real sea otra. Seguro que alguien que conozca mejor la ciudad y su historia puede tener mil objeciones a lo que digo, pero lo que quiero poner aquí son solo eso, impresiones que me llevé al pasar por estos lugares y que en su momento recogí en mi especie-de-diario de campo, aunque llamarle diario de campo a lo que uno escribe y anota cuando va de turista es un poco cutre, lo sé, pero ya se me entiende.

Pues lo dicho, que cuelgo una fotogalería de esas anti-artísticas de las mías de East Village y Lower East Side (LES). Son dos barrios distintos pero que bien podrían ser uno, pues me pareció que tenían muchos rasgos en común. De hecho, mucha gente considera que es el mismo, pero bueno. Ambos están en la parte Este de Manhattan, separados por una calle muy ancha, Houston St., y al oeste delimitados más o menos por Bowery St..

Sobre LES, la impresión que tuve paseando por allí es que lo están haciendo “digievolucionar” al “hipsterismo-gafapasta” que predomina en la parte baja de Manhattan, pero a pesar de ello, tiene su encanto. Me pareció también que es un sitio donde la población de tradición y origen judío está bastante presente. La verdad es que el sitio tiene su rollito. Orchard St, Rivington St y alrededores, con sus tiendas (Moo Shoes y las tremendas Baby Cakes, ese vegan power!), el mercado de Essex…

De LES, he de decir que donde más rato pasé fue en el Whole Foods de Houston St, donde me pasé bastantes horas flipando con todos los productos eco y vegan. Allí, muchas veces me compraba la cena a peso (con salsitas incluídas) antes de ir a descansar. Solo un inciso sobre Whole Foods: decir que me los recorrí prácticamente todos. No había entrado nunca en estos supermercados (aquí la cateta al habla…) y cuando por casualidad di con uno de ellos (el de Tribeca, concretamente), casi muero de la emoción. Pasillos enteros de comida vegan, estanterías enteras de no-quesos, yogures de soja de todos los sabores y colores, el pasillo de harinas y de mil pijadas más para hacer pasteles, postres y frostings…. Y la fruta y la verdura, ¡qué pinta! Cuando volví a Barcelona y entré de nuevo a comprar al Veritas, el impacto comparativo fue sobrecogedor…

Pero a mí lo que me enamoró de verdad fue East Village. Pasear por ese barrio fue como estar dentro de un videoclip de The Ramones, The Clash o Led Zeppelin. Me gustó el aire rocker-decadente que se respira, de la época del punk rock, cuando este barrio aún era un barrio de gente humilde y de clase trabajadora y donde también la droga por desgracia estaba haciendo estragos entre la juventud de la época. Tuve la impresión que aún no está tan-tan gentrificado como el SOHO o Greenwich Village, o como lo empieza a estar ya LES, aún hay muchos edificios por rehabilitar y cierta “degradación” en las fachadas y las calles es más que evidente. Por supuesto que lo están transformando y “limpiando” para ponerlo todo bien caro y que venga toda la panda hipster y yuppie (esa typical NYC), pero todavía vi mucha población inmigrante (es decir, trabajadores inmigrantes, currantes, me refiero). Por ejemplo, me acuerdo también del Tompkins Square Park donde estaban repartiendo platos de comida caliente a mendigos y demás gente que lo necesitaba y que normalmente está en ese parque. También está plagado de community gardens, lo cual no sé si interpretarlo como que hay mucha vida de barrio o como que la cosa está empezando a repoblarse de yuppies-happy-eco-people de esos con pinta de intelectuales que van en bici y que pretenden crear algo parecido a la vida de barrio, pues forma parte de su visión romántica de un mundo mejor con relaciones más humanas y de proximidad (eso sí, dentro del ombligo del capital, pero bueno, paradojas urbanas fascinantes). Las casas de tattoos de St. Marks Place, la mítica tienda Trash and Vaudeville de ropa punk, rocker, rockabillie, mod y gótica y que vestía a las juventudes de todos estos movimientos alternativos (algunos dirían “tribus urbanas”, pero no me gusta mucho este concepto, porque a parte de anticuado, estos eran y significaban mucho más que lo que connota el término) que surgieron en este barrio alrededor del Rock’n’roll y de la música en los 70’s-80’s. The Ramones, por ejemplo, sacaban de esta tienda las vestimentas para los conciertos. En sus tiempos, East Village era el barrio del rock, donde se movían sus gentes y sus músicas, donde estaban salas de concierto tan míticas como CBGB, Electric Circus y Fillmore East, entre otras. En fin, que aún se respira un poquito ese aire, aún aún queda algo. Lo que ahora tiene más bien un punto de aire nostálgico de todo lo que fue, parece como que ya solo queda un rastro tenue de perfume de todo aquello.

Y luego, está también la Alphabet City, que se supone que en los 80 era un sitio muy chungo y peligroso. Leí que, sobre la mala fama de estas calles del alfabeto, que son las únicas de Manhattan que en lugar de por números se llaman por letras, parece que medio en broma se decía esto:

Avenue A, you’re All right (aware) – Avenida A, estás bien (estate al tanto).
Avenue B, you’re Brave (beware) – Avenida B, eres valiente (ten cuidado).
Avenue C, you’re Crazy (caution!) – Avenida C, estás loco (peligro!).
Avenue D, you’re Dead (death) – Avenida D, estás muerto (muerte).

Pero en definitiva, de todas las zonas que visité de Manhattan, creo que East Village es una de las pocas donde todavía se respira un poco de autenticidad. Me pareció un rincón real. East Village es todavía un poquito como dice la canción del Serrat, de “gent d’arreu que penca i beu, que sua i menja” (gente de todas partes, que curra y bebe, que suda y come), con sus cosas bonitas y sus miserias. Esas miserias, que no son otra cosa que la muestra de vida de los barrios populares, que los planes urbanísticos quieren tapar como sea, porque hacen feo y no quedan bien en las fotos de los turistas. Esto en NYC lo saben bien y, bueno, en Barcelona por supuesto que también, no nos quedamos cortos.

Así como en el Soho o en el Meatpacking, personalmente no me sentí demasiado en la onda con el rollito este fashion, chic&cool, que va del palo casual, pero que es de lujo y pijo a morir, como que me sentía un tanto desubicada, ya que no solo no es mi estilo, sino que además este rollo me da un poco de rabia, pero bueno… pues eso, que en East Village, la verdad es que fue todo lo contrario, me sentí como pez en el agua.  No quiero decir con eso que, por ejemplo, no disfrutara del ambiente cool del Soho o del encanto exclusivo del Meatpacking District o de la rareza de alto standing y de película de Tribeca. Supongo que una de las muchas maravillas de esta ciudad es que es tan diversa que cada uno puede encontrar su rinconcito particular con el que identificarse o en el que sentir que va más con su manera de vivir y de estar en el mundo.

whole earthPor cierto, unas palabrejas para The Whole Earth Bakery & Kitchen y su dueño Peter.  Es, bueno era, una tienda de comida vegana para llevar, sobre todo, de pasteles, bollería, smoothies y demás cositas dulces (aunque también saladas), donde me encantó el cariño y la cercanía con la que trataban a los clientes. Me comí un cheese(less)cake de arándanos riquísimo acompañado de un café XL, que, por cierto, me tomé en muy buena compañía. Un viejo y muy entrañable vecino del barrio y amigo del dueño me estuvo explicando, mientras compartíamos la única mesa del pequeño local, algunas historias y luchas de East Village y sus gentes humildes. Whole Earth, a parte de ser un lugar libre de crueldad y libre de especismo, era un lugar sencillo y de barrio, y cuyo dueño, Peter y su gente desde sus inicios en este barrio popular y rocker colaboraban activamente en la lucha social y participaban en acciones reivindicativas y activas para mejorar la vida de la gente del barrio, que muchas veces malvive en la calle, o que es inmigrante y acaba de llegar o que tiene problemas serios con el alcohol y las drogas. Es una lástima que hace justo un par de meses, Peter tuviera que cerrar la tienda, abierta desde 1978, como consecuencia de un desahucio. Así de asqueroso es el mundo en el que vivimos. Dejo un poema de despedida que una poeta callejera dedicó a la desaparecida Whole Earth Bakery:

The End;
We’ll miss you
Whole Earth Bakery,
with your beginning 
steeped in history — riot, clubs, 
screaming protest–

Vegan pastries, 
only a few can master
them– delicate, melt in mouth–

Your departure
will leave a silence 
the birds will peck at,

your playlist 
turned to personal kitchen
where friends will laugh
and remember the East Village
with a little taste from heaven.

Abigail Mott
December 28, 2012

Y bueno, cuelgo la galería de fotos anunciada y luego, no puedo evitar poner un link de una canción mítica e histórica de The Ramones, un poco para ir a juego con el ambientillo del post. Espero que quien lea, escuche y vea la entrada de hoy, le guste, y por lo menos, si no es ni con lo leído, ni con lo visto (la calidad de la escritura y de las fotografías reconozco que son más que cuestionables), pues por lo menos, que disfrute con la música.

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The Ramones, “Sheena is a punk rocker”, en directo en CBGB, New York 1977:

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