As we go marching, marching…

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Como se acerca el Primero de Mayo y suele ser un día bastante intenso y movido como para sentarme y ponerme a escribir, quería hacer mi pequeña conmemoración rindiendo una especie de homenaje bloggero de estos de los míos a las obreras de Lawrence, todo un símbolo de la lucha obrera. Las mujeres obreras del sector textil de la ciudad de Lawrence en Massachusetts (EEUU) lideraron la llamada «huelga de pan y rosas» de enero a marzo de 1912. Tras meses de lucha y duros enfrentamientos con patrones y policía, la huelga acabó con una grandísima victoria obrera, obligando a ceder a los patrones a aceptar la jornada reducida y una subida de salarios.

La canción que enlazo a continuación es «Bread and roses», en una versión interpretada por Joan Baez (aunque se ha de decir que la versión de Judy Collins también es muy bonita). La letra fue escrita en 1911 por James Oppenheim, poeta y activista afiliado al sindicato americano IWW (Industrial Workers of the World), sindicato que jugó un papel muy importante en esta huelga y en el movimiento obrero de EEUU a principios de siglo XX.  Pongo la letra en inglés y después del link, está traducida al castellano.

Para quien quiera saber un poquito más de la «huelga de pan y rosas», dejo un link a un breve texto de Celeste Murillo que lo explica muy bien: aquí.

¡Queremos el pan, pero también queremos las rosas! ¡Primero de Mayo en lucha!

Bread and Roses

As we go marching, marching, in the beauty of the day,
A million darkened kitchens, a thousand mill lofts gray,
Are touched with all the radiance that a sudden sun discloses,
For the people hear us singing: Bread and Roses! Bread and Roses!

As we go marching, marching, we battle too for men,
For they are women’s children, and we mother them again.
Our lives shall not be sweated from birth until life closes;
Hearts starve as well as bodies; give us bread, but give us roses.

As we go marching, marching, unnumbered women dead
Go crying through our singing their ancient call for bread.
Small art and love and beauty their drudging spirits knew.
Yes, it is bread we fight for, but we fight for roses too.

As we go marching, marching, we bring the greater days,
The rising of the women means the rising of the race.
No more the drudge and idler, ten that toil where one reposes,
But a sharing of life’s glories: Bread and roses, bread and roses.

Our lives shall not be sweated from birth until life closes;
hearts starve as well as bodies; bread and roses, bread and roses.

Pan y rosas

Mientras vamos marchando, marchando, a través del hermoso día/ un millón de cocinas oscuras y miles de grises hilanderías / son tocados por un radiante sol que asoma repentinamente / ya que el pueblo nos oye cantar: -¡Pan y rosas! -¡Pan y rosas!

Mientras vamos marchando, marchando, luchamos también por los hombres / ya que ellos son hijos de mujeres, y los protegemos otra vez maternalmente / Nuestras vidas no serán explotadas desde el nacimiento hasta la muerte, / los corazones padecen hambre, al igual que los cuerpos / -¡dennos pan, pero también dennos rosas!

Mientras vamos marchando, marchando, gran cantidad de mujeres muertas / van gritando a través de nuestro canto su antiguo reclamo de pan; / sus espíritus fatigados no conocieron el pequeño arte y el amor y la belleza / -¡Sí, es por el pan que peleamos, pero también peleamos por rosas!

A medida que vamos marchando, marchando, traemos con nosotras días mejores. / El levantamiento de las mujeres significa el levantamiento de la humanidad. / Ya basta del agobio del trabajo y del holgazán: diez que trabajan para que uno repose / -¡Queremos compartir las glorias de la vida: pan y rosas, pan y rosas!

Nuestras vidas no serán explotadas desde el nacimiento hasta la muerte;/ los corazones padecen hambre, al igual que los cuerpos / -¡pan y rosas, pan y rosas!

¿Bacía o yelmo? Otros mundos son posibles (y necesarios)

Don Quixote, G. Doré

Gustave Doré (1832-1883)

[…] 

—Vive Dios, señor Caballero de la Triste Figura, que no puedo sufrir ni llevar en paciencia algunas cosas que vuestra merced dice, y que por ellas vengo a imaginar que todo cuanto me dice de caballerías y de alcanzar reinos e imperios, de dar ínsulas y de hacer otras mercedes y grandezas, como es uso de caballeros andantes, que todo debe de ser cosa de viento y mentira, y todo pastraña, o patraña, o como lo llamáremos. Porque quien oyere decir a vuestra merced que una bacía de barbero es el yelmo de Mambrino, y que no salga de este error en más de cuatro días, ¿qué ha de pensar sino que quien tal dice y afirma debe de tener güero el juicio? La bacía yo la llevo en el costal, toda abollada, y llévola para aderezarla en mi casa y hacerme la barba en ella, si Dios me diere tanta gracia que algún día me vea con mi mujer y hijos.

—Mira, Sancho, por el mismo que denantes juraste te juro —dijo don Quijote— que tienes el más corto entendimiento que tiene ni tuvo escudero en el mundo. ¿Que es posible que en cuanto ha que andas conmigo no has echado de ver que todas las cosas de los caballeros andantes parecen quimeras, necedades y desatinos, y que son todas hechas al revés? Y no porque sea ello ansí, sino porque andan entre nosotros siempre una caterva de encantadores que todas nuestras cosas mudan y truecan, y las vuelven según su gusto y según tienen la gana de favorecernos o destruirnos; y, así, eso que a ti te parece bacía de barbero me parece a mí el yelmo de Mambrino y a otro le parecerá otra cosa. […]

Don Quijote de la Mancha, I, cap. 25.

Hoy cuelgo este fragmento del Quijote, espero no parecer muy pedante, pero es que siempre me ha gustado mucho la historia de la bacía y las discusiones entre Sancho y Don Quijote a propósito del hallazgo de este singular objeto en su camino. ¿Era una bacía de barbero o era un yelmo de un caballero? Mediante la discusión acerca de la naturaleza de este objeto, Cervantes despliega de manera simbólica y extraordinaria el tema central de la novela: ¿qué es realidad y qué es ficción? ¿Existe la realidad? ¿Hay una sola realidad? ¿Cómo, y sobre todo, quién construye lo que convenimos en llamar «realidad»?

Cervantes, a través del «baciyelmo» (como lo acaba bautizando Sancho), hace un alegato en contra del pensamiento único, o si se quiere, en contra de las realidades establecidas, absolutas e incuestionables. La realidad no es algo que exista por sí mismo, sino que es algo que se consensúa socialmente dentro de un grupo mediante un determinado paradigma explicativo del mundo. La realidad es, por tanto, simbólica. La realidad es construida.

Don Quijote con su yelmo quiere mostrarle a Sancho que la realidad nunca es absoluta, sino que depende de la perspectiva desde la que la miramos, depende de los ojos de quienes la miran. Y defiende la necesidad vital del individuo de discrepar de la realidad establecida y de la norma, Defiende a capa y espada el derecho del espíritu a imaginar y a proyectar nuevos mundos. Es preciso que haya siempre espacio dentro del grupo para que el individuo piense diferente y disienta y sueñe y luche por cómo cree que debería definirse lo que tiene ante sus ojos. Y también debería haber siempre espacio para discutir acerca de lo que aceptamos como realidad y lo que no. Por el contrario, si hay pensamiento único, si no soñamos, estamos perdidos, pues ponemos el camino fácil para la manipulación, para que solo exista una única realidad: la que nos impone la «caterva de encantadores que todas nuestras cosas mudan y truecan, y las vuelven según su gusto y según tienen la gana de favorecernos o destruirnos». 

«J’habite de l’autre côté», vida de inmigrante

Moi un noir

Sigo con mi neura personal de ir colgando las cosas que siempre pensé que me gustaría poner en un blog el día que tuviera uno. Y como últimamente no sé que me pasa que estoy muy “visual”, pues hoy también pondré un link de un video (para variar…).

Pues bien, lo que hoy quiero colgar aquí es un clásico de la antropología, aunque también se ha de decir que parece que es un documento importante para la historia del cine, más concretamente dentro de lo que los entendidos conocen como la Nouvelle Vague francesa, pues el documental en cuestión fue una fuente de inspiración para el gran Jean-Luc Godard y su cine. Ojo, que no es que me haya vuelto entendida en cine, no. Sigo tan pez como siempre. Por lo que hasta aquí la contextualización cinéfila y me vuelvo a la cosa antropológica, que no es que entienda mucho más, pero bueno, a lo mejor sí que me defiendo con un poco más de dignidad (no mucha más, pero…).

Moi, un noir (Yo, un negro) es una película del antropólogo y cineasta francés Jean Rouch. Es de 1958 y es una especie de película que no sabría bien cómo clasificar, pero que, para entendernos, bien se podría decir que está a medio camino entre el documental etnográfico y la ficción de una película “normal”. Es “muy Rouch”. De hecho, parece que el formato de la peli es justo lo que entusiasmó a Godard.

Jean Rouch en esta peli retrata la vida de los trabajadores inmigrantes que viven en un suburbio de la ciudad de Abidjan, cuando Costa de Marfil aún era una colonia francesa, aunque ya se estaban empezando a preparar las independencias en África. Aunque pueda parecer muy lejano, el tema es más cercano y familiar de lo que parece a primera vista. No deja de ser un trabajo sobre inmigración en contexto urbano. Al fin y al cabo, «un urbícola africano es siempre un urbícola» que decía Clyde Mitchell y «un minero africano es siempre un minero» (Epstein). De hecho, es uno de los trabajos pioneros en este tema. Y bueno, en particular, no deja de ser el mismo tema de mi investigación doctoral (supongo que en este momento se me está viendo el plumero de por qué lo pongo…).

Es fascinante ver cómo en esa época, tanto los antropólogos franceses como británicos, que hasta entonces se habían interesado únicamente en estudiar los pueblos africanos y sus rollos étnicos, tribales y todo eso (los nuer, los azande, los dogon, etc.), pues se empiezan a interesar en investigar cómo era la vida de los trabajadores extranjeros en contextos urbanos africanos marcados por la creciente actividad capitalista que propiciaba el “saqueo” colonial y postcolonial de primeras materias (cereales, café, madera, minerales, etc.) y la necesidad de mano de obra barata para llevarlo a cabo. Como digo, no solo fue Rouch. Por la misma época, en el Copperbelt (región de Zambia y República Centroafricana), en la zona colonial británica, Clyde Mitchell, Max Gluckman and company se pusieron al frente del mítico Instituto Rhodes-Livingstone, cuyos estudios pioneros sobre este tema y sus planteamientos teóricos y metodológicos son aún hoy un punto de referencia y una fuente de inspiración para muchos de los que trabajamos en este ámbito temático específico.

Moi, un noir nos enseña cómo es la vida cotidiana de Oumarou Gandara y Petit Jules, dos jóvenes originarios de Níger y a quienes Rouch deja que sean ellos mismos quienes nos cuenten su historia y nos enseñen su vida. Incluso les deja que se pongan ellos mismos el nombre de los personajes que quieren interpretar en el filme: Oumarou Gandara es Edward G. Robinson y Petit Jules es Eddie Constantine. El filme juega entremezclando la dura realidad que viven estos dos jóvenes y el contraste con sus sueños y aspiraciones de una vida ideal. Esos sueños de grandeza de Oumarou y Petit Jules que les hacen sobrellevar su duro día a día los construyen con un imaginario sacado de las películas de Hollywood y de los campeonatos de boxeo americanos. Aunque tal vez, a tenor de los motivos decorativos de los salones de belleza, bares y tiendas que vemos constantemente a lo largo de la película, tal vez ese imaginario que les hacía soñar en ser como los actores y actrices de las películas americanas, no solo estaba en la cabeza de estos dos jóvenes, sino que lo estaba en las de toda la juventud obrera colonial de Treichville.

Ya no comento más, porque sino no acabo. Es una película muy bonita y es extraordinaria, de verdad. Las pelis de Jean Rouch son un placer. El link está en versión original en francés y subtitulado al inglés (siento no haberlo encontrado subtitulado al español…), pero creo que se puede entender y seguir bien. Por cierto, me encanta Dorothy Lamour.

Otro día ya me extenderé más en otras pelis geniales de Jean Rouch que también tienen que estar por aquí. Les maîtres fous, Petit à petit, La pyramide humaine, La chasse au lion à l’arc… A ver qué día aprendo a colgarlas en un dropbox o un photobucket de estos o algo así y no tener que tirar de youtubes, porque el día menos pensado quitan el video y se queda el post tirado. Paciencia, todo se andará.

Enjoy!


[P.D.: mensaje a los lectores de la primera versión nocturna (o vía mail) de este post: ciertamente, la noche a veces me confunde… fe de erratas… no es escuela de Chicago. La escuela a la que estaba directamente vinculado el Rhodes-Livingstone era obviamente la escuela de Manchester. Ya sé que Manchester y Chicago como que no están muy cerca. Pero a decir verdad, en realidad sí que lo están… Las tres escuelas (Chicago, Manchester y RLI) tenían plantemientos muy afines. Incluso algunos de los investigadores del Rhodes-Livingstone en particular recogieron directamente ideas de la ciudad y de lo urbano de Wirth, Blumer and company (los de Chicago)… Ahora que pienso, tampoco era un gran disparate esta confusión de ciudades (pero ha sido la costumbre…). En fin, que si no lo puntualizaba, no me quedaba tranquila.]

Y sí, al final siempre amanece (que no es poco)

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En este blog no podía faltar una humilde referencia (a la vez que reverencia) a Amanece que no es poco (1988), una comedia española de humor absurdo y surrealista, dirigida por José Luis Cuerda y filmada en la Sierra de Albacete, en los pueblos de Molinicos, Ayna y Liétor. Ya no se hacen películas de estas. Es una lástima.

No me enrollo con mucho comentario más, porque la peli es archiconocida. Eso sí, pongo a continuación el reparto con los actores principales, todos ellos míticos cómicos del cine español. Quería poner la peli completa, pero no hay manera de encontrarla, por lo que he pensado en colgar una breve selección de mis secuencias y diálogos favoritos. ¡Aunque pondría toda la película!

El mítico reparto de Amanece

Antonio Resines – Teodoro, el de Oklahoma
Luis Ciges – Jimmy, el que la mató porqué era muy mala
José Sazatornil – Cabo Gutiérrez
Ovidi Montllor – Pascual, el picoleto
Rafael Díaz – Fermín, el otro de la pareja de picoletos
Cassen – el cura párroco del libre albedrío
Manuel Alexandre – Paquito, el padre y “asistente” del párroco
María Ángeles Ariza -Merceditas, su sobrina
Rafael Alonso – el munícipe por antonomasia
Fedra Lorente – Susan, la novia comunal y turgente del alcalde
Chris Huertas – Tirso, el mesonero que habla “un pijo de bien
Elisa Belmonte – la soprano
Paco Hernández – don Roberto, el maestro de escuela cantor
Alberto Bové – Pedro, el labrador, el de la calabaza
Arturo Bonín – Bruno, el plagiador de Faulkner (¿es que no sabe que en este pueblo es verdadera devoción lo que hay por Faulkner?)
María Isbert – Adelaida, la solterona entradita en años
Queta Claver – Doña Remedios
Miguel Rellán – Carmelo, el borracho desdoblado
Tito Valverde – el labrador intelectual
Luis Pérez Agua – el aspirante a intelectual, pues no tiene nada que perder
Pastora Vega – la labradora a la que le brota un novio en los bancales
Ferran Rañé – Mariano, el novio cojo que brota en el bancal
Guillermo Montesinos – el suicida permanente
Enrique San Francisco – Cascales, el intercambiador de papeles
Gabino Diego – el portavoz de los estudiantes americanos, futuros líderes del poder omnímodo
Samuel Claxton – Ngué Ndomo, el pastor negro de estampas
Chus Lampreave – Álvarez, la madre del negro (o mejor dicho, de la minoría étnica)
Paco Cambres – don Alonso, el médico que se caga en todos sus muertos uno a uno
***

Y bien, si me tuviera que quedar con siete momentos estelares del filme, serían los siguientes (y me lo autolimito a siete porque sino no acabo…):

  • El maestro (el gran Paco Hernández) y su examen sobre las ingles motivado por la evaluación de conocimientos que le exigían los invasores pacíficos del pueblo. De surrealista, en realidad, no tiene nada. Es real como la vida misma…

  • ¡Qué complicación si se te para el corazón!

 

  • El libre albedrío… 
  • Las elecciones (apoteósicas): 
  • La guardia civil y el cabo santo. La guardia civil ha perdido las elecciones, las ha ganado la secreta… 
  • y dar guantazos, hay que usarlo en plan poético como algo prodigioso… 

  • Y para acabar, la secuencia final del portavoz americano (Gabino Diego) amenazando al alcalde con el poder omnímodo: 

Ha sido difícil hacer esta selección y además creo que el post queda un poco feo así con los links del youtube, pero en fin, que tenía ganas de postear algo de esta peli y como todo el mundo la conoce de sobra (y si no la conoce, ya está tardando!), pues no era más que para hacer un “remember” de esta joya del cine español. De todos modos, guste o no mi selección personal, que nadie se olvide de que ¡dios es uno y trinooo!

El meu carrer

De cuando el Serrat era el Serrat, dejo esta canción que además de formar parte de la banda sonora de mi infancia, no deja de ser algo parecido a un canto «antigentrificación». Lo siento por los friends del facebook, ya sé que me repito más que el ajo, pero ya sabéis que la creatividad no es mi fuerte.

(abajo, después del link del youtube, está la traducción al castellano)
el meu carrer copia

el meu carrer – mi calle

El meu carrer
és fosc i tort,
té gust de port
i nom de poeta.
Estret i brut,
fa olor de gent
i té els balcons plens
de roba estesa.

El meu carrer
no val dos rals:
són cent portals
trencats a trossos
i una font on
van a abeurar
infants i gats,
coloms i gossos.

És un racó on mai no entra el sol,
un carrer qualsevol.

El meu carrer
té cinc fanals
perquè els xavals
llancin pedrades.
Hi ha una pensió
i tres forns de pa,
i un bar
a cada cantonada.

El meu carrer
és gent d’arreu
que penca i beu,
que sua i menja,
i es lleven amb
el primer sol,
i van al futbol
cada diumenge,

o a fer esparral al volantí,
o a fer un dòmino amb vi.

El meu carrer
és un infant
que va berenant
pa amb oli i sucre,
i juga a daus
i a “cavall fort”,
mig bo, mig bord
escolà i cuca.

El meu carrer
del barri baix
viu al calaix
de les baldufes,
amb patacons,
i l’àlbum “Nestlé”
i els trossos
d’una vella estufa.

I a poc a poc se’m fa malbé
el meu carrer.

Joan Manuel Serrat (1970)

MI CALLE

(Joan Manuel Serrat, 1970)

Mi calle es oscura y torcida, tiene sabor a puerto y nombre de poeta.
Estrecha y sucia, huele a gente y tiene los balcones llenos de ropa tendida.

Mi calle no vale dos reales: son cien portales rotos en pedazos

y una fuente donde van a abrevar niños y gatos, palomas y perros.
Es un rincón donde nunca entra el sol, una calle cualquiera.

Mi calle tiene cinco farolas para que los chavales tiren pedradas.
Hay una pensión y tres hornos de pan, y un bar en cada esquina.

Mi calle es gente de todas partes que penca y bebe, que suda y come,
y se levantan con el primer sol y van al fútbol cada domingo,
o a pescar al volantín, o a jugar al dominó con vino.

Mi calle es un niño que va merendando pan con aceite y azúcar,
y juega a dados y a ‘cavall fort’, medio bueno, medio borde, monaguillo y pillo.

Mi calle del barrio bajo vive en el cajón de las peonzas, con los cromos,
y el álbum ‘Nestlé’ y los trozos de una vieja estufa.

Y poco a poco se me estropea
mi calle.

No nos amarguen la resistencia. Gracias.

Ayer pude escuchar el programa Carne Cruda 2.0 del día 19 de marzo. Ya sé que no es actualidad rabiosa, pero igualmente creo que vale la pena dejarlo aquí “linkeado”.  Entrevistaron a Evaristo Páramos, el mítico cantante de La Polla Records, actualmente en Gatillazo. Siempre me encanta escuchar lo que dice Evaristo y sobre todo cómo lo dice. De todos modos, lo que se cuenta no es más que lo mismo que se viene contando desde hace años en sus canciones. Como bien nos hace notar él mismo en esta entrevista, es bastante frustrante que no haya cambiado nada desde entonces y que el mensaje de sus letras de hace 20 años siga siendo hoy igual de válido.

Por cierto, de la entrevista, me quedo con los comentarios sobre “los churreros” indignados del 15-M, que son impagables. Como se diría por estos lares, “perdoneu, però algú ho havia de dir”. Y me quedo también con los comentarios de Evaristo acerca de estas paranoias de usar el lenguaje en femenino (o con equis) que se ha puesto de moda entre los “guachis” alternativos (esos hijos “rebeldes” de la clase media, usurpadores habituales de la voz de las clases populares a los que, como es bien sabido, tengo tanto cariño…). Personalmente, también incluiría en esta categoría a los que se autoobligan a citar por lo menos una referencia bibliográfica de una mujer en sus tesis para así no “ceder” ante la imperante discriminación de género. Todo esto siempre me ha parecido ridículo. Y no digamos lo de citar a mujeres en las tesis… Sencillamente, como mujer, a mí es que me ofende. Las mujeres que cite en mi tesis, igual que los hombres, serán por la relevancia de lo que hayan dicho o hecho y no por lo que tengan entre las piernas. Luego, todos estos “antisistema” tan reivindicativos acabaran de empresarios o de profesores de universidad, casados y con cinco hijos y haciendo apología de la vida familiar y la importancia de recuperar las tradiciones. A la práctica, acabaran en el mismo punto que los que hoy están militando en las nuevas generaciones del PP y similares: contemplando desde la barrera a las clases populares y alabando su bravura y su casta, mientras ven cómo les van clavando banderillas y estoques. No nos engañemos, tanto para unos como para otros, los de abajo siempre serán algo exótico, lejano, el famoso “otro” con el que siempre se llenan la boca al hablar y al escribir. En fin, paro, que parece que hoy me levanté amarga y me enciendo por momentos…

Clicando sobre esta foto de Evaristo “en su salsa”, está el link directo al audio de la entrevista:

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Bueno, y ya que el post va de Evaristo y sus muchachos, pues no puedo evitar poner el link de una cancioncilla de esas míticas de La Polla y que me encanta: “Punk”.