La amarga picadura de la tarántula…

tarantismo

…La picadura, igual que el remordimiento, es dura de domar…

El primer post del mes de agosto lo dedico a otra de las “cosas” que tarde o temprano tenían que caer en este blog y que el otro día una compañera antropóloga e historiadora me hizo venir a la memoria.

Si me dijeran de quedarme con una etnografía -a parte de L’Afrique fantôme de Michel Leiris- muy probablemente elegiría la de Ernesto de Martino, La tierra del remordimiento (La terra del rimorso, 1961). Por cierto, la lectura de ambas etnografías (esta y la de Leiris) se las debo a esa asignatura llamada “Teories del trànsit” (teorías del trance), que a priori parecía un tanto bizarra y, que ahora pienso que por suerte, tuve la oportunidad de hacer durante mi época de máster. No deja de ser “curioso” que durante mis años de licenciatura, nadie me hablara de estas dos etnografías… (o será que no me acuerdo?)

Pues bien, en su etnografía, De Martino explica de una manera absolutamente maravillosa un rito de posesión llamado tarantismo que tiene lugar en el sur de Italia. La posesión, para explicarlo rápido y mal, se origina por la picadura simbólica de una tarántula, que solía picar a las mujeres campesinas de las tierras más deprimidas del sur de Italia. El dolor y el tedio que provoca tener el veneno dentro solo se podía curar danzando al ritmo de la tarantella para así exorcizar a la maléfica “taranta”.

El tarantismo, como la mayor parte de los ritos de posesión, no es otra cosa que la expresión social y corporal de los excluidos, de los desheredados de la tierra, de los que no tienen otra cosa más que su cuerpo para expresar el remordimiento, el hastío, el dolor, la angustia y la amargura hacia un orden social establecido que los condena a la miseria.

Recomiendo leer la etnografía de De Martino, porque todo lo que se pueda decir queda corto. Además, aunque uno no sea antropólogo, vale la pena leerla, porque está muy bien escrita y no es ningún peñazo de esos descriptivos interminables de los que abundan en el gremio (que a nosotros nos pirran, pero que hay que reconocer que son infumables para el resto de mortales).

Por cierto, como me señaló esta colega historiadora, el tarantismo también se practicaba en España hasta bien entrado el siglo XX. Dejo aquí el link de un interesantísimo artículo de María Tausiet, “La fiesta de la Tarántula: júbilo y congoja en el Alto Aragón (2009), donde hace un repaso histórico y bibliográfico de la presencia del tarantismo en España y describe en concreto esta práctica en tierras aragonesas.

Todo esto venía porque quería poner este maravilloso mini-documental de Gianfranco Mingozzi, de 1962, “La Taranta”, filmado en Salento (Italia) y que a pesar de ser muy cortito (18 minutejos), viene a ilustrar y a poner imagen a la etnografía de De Martino. De hecho, el documental está realizado en colaboración con el propio Ernesto de Martino.

Para poner en situación al personal, copio y pego la sinopsis introductoria de “La Taranta”:

Realizado bajo la supervisión científica del antropólogo Ernesto de Martino, y con los comentarios del poeta Salvatore Quasimodo, “La Taranta” puede ser considerado como el primer documento fílmico sobre el tarantismo, dirigido por Gian Franco Mingozzi, uno de los más importantes y atentos documentalistas italianos que analizaron temáticas con un gran compromiso civil, social, cultural y antropológico. Tras haber recorrido a fondo las tierras del Salento durante los años ’50 y ’60, Mingozzi empezó a documentar este fascinante fenómeno socio-religioso de un mundo campesino donde las víctimas de la picadura de una araña mítica – la Tarántula – requerían un extenuante exorcismo ritual de danzas frenéticas, música y dolor.

Supuestamente, las mujeres eran las victimas más fáciles de conseguir ya que llevaban falda. De hecho, éstas eran picadas mientras trabajaban en los campos recogiendo las hojas del tabaco, lugar donde solían anidar las venenosas tarántulas. Según la creencia popular, tras ser picadas por una tarántula esas mujeres acababan siendo poseídas por su veneno, que les procuraba fuertes trastornos emocionales y psíquicos atormentando sus almas. En realidad, la picadura de la tarántula simbolizaría el agotamiento físico y nervoso de esas mujeres debido a las duras condiciones de un trabajo llevado a cabo de una forma áspera y precaria, y bajo el sol de las áridas tierras del Salento. La taranta – así como la tarantella- esta música fuertemente rítmica, cadenciosa y repetitiva actuaba como terapia permitiendo a la mujer que danzaba hasta el límite de sus fuerzas liberarse del veneno inyectado mediante la picadura.

Por cierto, la ref. bibliográfica completa de la etnografía: DE MARTINO, Ernesto (2000), La tierra del remordimiento, Ed. Bellaterra UAB, Barcelona.

Espero de verdad que quien visite y lea este post le guste el documento, de verdad que es una de esas joyas de la antropología, es impagable.

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2 pensamientos en “La amarga picadura de la tarántula…

  1. zoraimamp dice:

    ¡Cuántas cosas nos quedan por aprender! Me he quedado fascinada por esta práctica cuya existencia desconocía. ¡Me han dado ganas de leer la etnografía de Martino!

    Besos y gracias por hacer que haya aprendido algo nuevo hoy.

    • Marta dice:

      Me alegro que te haya interesado el post!! No te arrepentirás de leer a De Martino! 😉
      Y gracias por dejar comentario, siempre se agradece conocer las impresiones de quien se pasa por akí.
      Besos,
      Marta

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