I’m a creep, I don’t belong here…

La secuencia, canción incluida, es de la peli “Happily Ever After” (2004). Secuencia y música, son muy lindas. La secuencia se comenta por sí sola. La canción de Radiohead es de 1993. No soy muy entendida en música (no, en esto tampoco soy entendida), pero si tuviera que elegir las 10 mejores canciones del siglo XX, sin duda, esta estaría en mi lista personal. Las otras 9… bufff ¡ya las pensaré otro día! Esta canción, “Creep”, cuando la sacaron, parece que no la ponían mucho en la radio porque era muy deprimente. Pero, ostras, es que es real como la vida misma. Cuando uno es un bicho raro y encima se enamora, te sientes así de estúpido y piensas estas cosas. ¿o no? ¿o soy yo la rara (entonces sería rara al cuadrado)?

Dedicado a todos bichos raros, a los que sienten que no encajan aquí, que esto no va con ellos, you’re so fucking special

Pongo las letras en versión original y su traducción. Por cierto, la actriz es la de Melancholia, la hermana, Charlotte Gainsbourg.

CREEP

When you were here before
I couldn’t look you in the eye
You’re just like an angel
Your skin makes me cry

You float like a feather
In a beautiful world
I wish I was special
You’re so fucking special

But I’m a creep
I’m a weirdo
What the hell am I doing here?
I don’t belong here

I don’t care if it hurts
I wanna have control
I want a perfect body
I want a perfect soul

I want you to notice
When I’m not around
You’re so fucking special
I wish I was special

But I’m a creep
I’m a weirdo
What the hell am I doing here?
I don’t belong here, oh, oh

She’s running out again
She’s running out
Run, run, run, run!
Run!

Whatever makes you happy
Whatever you want
You’re so fucking special
I wish I was special

But I’m a creep
I’m a weirdo
What the hell am I doing here?
I don’t belong here
I don’t belong here

CREEP (castellano)

Antes cuando estuviste aquí
No pude mirarte a los ojos,
Eres como un ángel
Tu piel me hace llorar.
Flotas como una pluma
En un mundo hermoso,
Me gustaría ser especial,
Eres tan jodidamente especial.
Pero soy despreciable, soy un bicho raro.
¿Qué diablos estoy haciendo aquí?
No pertenezco aquí.
No me importa si duele,
Quiero tener el control,
Quiero un cuerpo perfecto,
Quiero un alma perfecta.
Quiero que te des cuenta,
Cuando no estoy cerca,
Eres tan jodidamente especial,
Desearía ser especial.
Pero soy repelente, soy un bicho raro.
¿Qué diablos estoy haciendo aquí?
No pertenezco aquí.
Ella se escapa por la puerta,
Ella huye,
Ella corre, corre, corre, corre.
Lo que te haga feliz,
Lo que tú quieras,
Eres tan jodidamente especial,
Desearía ser especial.
Pero soy odioso, soy un bicho raro.
¿Qué diablos estoy haciendo aquí?
No pertenezco aquí.
No pertenezco aquí.

The colors of New York – summer 1939

Ya sé que este video a estas alturas corre por todos los rincones de la red, pero es que lo he visto y no he podido resistirme a la tentación de colgarlo.

Es un video de Nueva York grabado en verano de 1939, por un turista francés, Jean Vivier. El estado de conservación de las imágenes, tomadas en Kodachrome de 16mm, es tremendo y la calidad del color es espectacular.

Está colgado en youtube en el canal del archivista italiano Vincent Romano (Romano-Archives) y parece que es solo una pequeño “tastet” de la grabación completa que hizo Vivier. Son solo 3 minutos, pero son una maravilla.

Por cierto, las imágenes de Harlem son bellísimas.

Espero que lo disfruten.

[LAMENTABLEMENTE EL VIDEO ESTÁ TEMPORALMENTE INHABILITADO, EL CANAL DE ROMANO-ARCHIVES VOLVERÁ A SUBIRLO A LA RED EN UNAS DOS SEMANAS. 08/06/2013. PACIENCIA…]

«Le sang des bêtes»

Estos días se estrenó en Barcelona y Madrid el documental “La Barbacoa”. Habituada a ver los documentales ñoños y/o gore que corren por el gremio, justamente lo que me sorprendió de este filme fue el interés del director, Enric Urrutia, en mostrar la cotidianidad de la explotación animal en granjas y mataderos, y con ello, mostrar el proceso de  “desanimalización” de los animales para poderlos convertir en mercancía y en comida, haciéndolos así encajar en un determinado orden moral.

Lo que vemos plasmado en la pantalla es aquello que habitualmente se conoce como “especismo” y que vendría a reflejar algo así como el papel y el lugar que nuestra sociedad otorga a los animales no-humanos dentro de nuestra cosmovisión.

Dos bonitos palabros: cosmovisión y especismo.

Así rápido y para situar al personal, una cosmovisión o visión del mundo sería una especie de mapa mental del mundo que tenemos en la cabeza gracias al cual podemos movernos y relacionarnos con nuestro entorno. Este mapa estaría compuesto por percepciones, conceptualizaciones y valoraciones de todo lo que nos rodea. No quiero entrar mucho en paranoias filosóficas, pero diríamos que el mundo (o todo lo que hay) no está ordenado en sí mismo, sino que somos nosotros los que lo ordenamos dentro de nuestra cabecita. Entonces, este mapa, por tanto, nos sirve para ordenar y para interpretar nuestra existencia o naturaleza, así como la de todo lo que nos rodea (el mundo). Este mapa no es innato, sino que desde que nacemos se nos va “insertando” en la cabeza durante lo que se conviene en llamar proceso de socialización o de aprendizaje.

Especismo es el término que se usa para describir la existencia de una discriminación moral basada en la diferencia de especie animal. La discriminación especista presupone que los intereses de un individuo sintiente son de menor importancia por el hecho de pertenecer a una especie animal determinada. Entre los humanos, la representación más común del especismo es el antropocentrismo, es decir, la infravaloración de los intereses de quienes no pertenecen a la especie animal Homo sapiens.

En primer lugar, se podría decir que el especismo adopta como válida e indiscutible la distinción y clasificación en especies que el paradigma científico establece. Parte de una fe ciega en la ciencia. Y digo “fe” con toda la idea: toma la ciencia, no como un paradigma explicativo de la realidad, sino que lo toma en términos absolutos, es decir, como el método verdadero de conocimiento y de explicación de la realidad y del entorno. En nuestra sociedad, la ciencia es algo así una suerte de método creador de verdades, como antaño lo fue la religión. Así, la ciencia sería el mapa de base del especismo. El especismo cogería la clasificación en especies que le brinda la ciencia y las jerarquiza moralmente. Dentro de las especies animales o de animales sintientes, les da más valor moral a unas que a otras, aplicando una escala de valores y poniendo siempre al por burro delante, es decir, al homo sapiens, que sería el sumum de la evolución o rey del mambo.

Todo este rollo viene porque a raíz de ver “La Barbacoa”, me acordé de “Le sang des bêtes” (La sangre de las bestias), un magnífico documental de 1949, dirigido por Georges Franju y que muestra el trabajo en un matadero de los suburbios de París. Se pueden comentar infinidad de cosas a propósito de este documental, porque ciertamente es magistral. Pero lo que me hizo pensar en él el otro día fue justamente que revela la normalidad cotidiana (y siempre ocultada) del trabajo en un matadero y cómo este factor de normalidad o de costumbre es lo que le confiere bestialidad a estas acciones. De ahí el doble sentido que se puede encontrar ya en el título: ¿a quién debemos atribuirle la condición de “bête”?

Bueno, de hecho, son muy interesantes los contrastes que aparecen a lo largo de toda la cinta (tanto de los explícitos como de los implícitos), pero, en fin, no comento más para no chafar el visionado:

[Aviso: hay imágenes heavies]

Hoy toca…. ¡etnomúsica! (o algo que se le parece)

De entrada, decir que no sé qué caray es esto de la etnomúsica. O toda la música tendría que ser ‘etno’ o no lo tendría que ser ninguna. Pero no vamos a ponernos tiquis-miquis ahora. Supongo que es una manera pseudocorrecta de referirse a la música exótica en general (esto es: o la folklórica de toda la vida; o la rara, es decir, la que no es la de blancos americanos tipo Springsteen o Madonna, bueno vale, se acepta Beyoncé).

La verdad es que siempre queda bien poner lo de “etno”. Es como más respetuoso. Además, si tienes conocimientos sobre “etnomúsica” (no importa de donde sea), como que pareces un tipo (o tipa) de estos a los que les va el rollo este del mestizaje y la paz universal, aunque luego, en la intimidad, te pueda parecer una porquería. Y bueno, ya si encima la escuchas de verdad… buaaaa, ¡eres la caña! Escuchar música étnica desde tu ipod te convierte automáticamente en un alternativo, en un “anti-cultura de masas”. Es una de esas cosas que te hacen “guay”, tanto o más como ir a ver pelis a la filmoteca en lugar de al multisalas de Diagonal Mar. No sé si me explico…

Vaya ristra de estereotipos y de clichés sociales absurdos y chorras (¡pero tan cotidianos!) que acabo de soltar, pero creo que se me entiende lo que quiero decir, no? Supongo que se me entiende también el rintintín y la ironía con la que lo digo, pero ¡ojo!, no es un menosprecio a este tipo de personajes, es más bien una autocrítica, pues entre ellos seguramente me tendría que incluir a mí misma.

Pues ahí van los momentos etnomusicales del día.

Es un videoclip y una canción que me encantan de Koffi Olomidé. La canción se llama “Héros National”, ya tiene unos añitos, es del 2004, salió dentro del álbum Monde Arabe. Esto pertenecería a la cultura de masas, pero de masas africanas, lo cual, ¡oh paradoja!, chocaría con lo que he dicho al principio. Es lo de siempre, que según la orilla en la que estés, los raros son los otros, o el raro eres tú.

He de reconocer que soy una fan-nivel freak de estos videoclips. Este me mola especialmente porque hay un “machiembrado” tremendo de paranoias e imágenes culturales y sociales y de género y de todo, que te “fan anar de bòlit”. Es espectacular. Utiliza lugares comunes que no son nada comunes para un europeo y hay que reconocer que la primera vez que uno ve esto, impacta y no sabes si reírte o llorar.

La canción es un poco larga. Aún no he logrado entender por qué la mayoría de músicos africanos suelen hacer las canciones tan largas, pero es lo que hay. Aunque luego, cosa curiosa, cuando hacen canciones dirigidas a un público occidental, las hacen cortas. Mira a Papa Wemba… No sé, igual es un tema de discográficas y otras tiranías marketinianas nuestras. La canción está en lingala, una lengua vehicular de origen bantú con muchas palabras y expresiones cogidas del francés y que se habla en buena parte de África central, especialmente en los dos Congos (Congo-Kinshasa y Congo-Brazzaville, antes Zaire). No pongo la traducción, porque es larga de narices.

Pues venga, que pase le Grand Mopao, o lo que es lo mismo: “the Boss”!