Él sí se conmigo

donnie darko

Este apartado es para el Didi, o Didote, o Señorito Didi, o Conill, según se prefiera, esto va a gustos y a momentos, y además, a él no le importa cómo le llamen, pasa de esta mamarrachada humana de bautizar al personal. Por eso no viene nunca cuando le llamas. “Ya vendrás tú si quieres algo”, es su filosofía. Y me parece bien.

Él es mi compañero fijo de viaje, el titular indiscutible de la alineación casera desde hace ya unos añitos. Entremedio han pasado algunos compañeros “eventuales”, “fijos discontinuos” o “de obra y servicio”, que nos han hecho compañía de manera temporal o puntual, y que luego, o bien se fueron a por tabaco, o bien los mandamos a por tabaco para a ver si, con un poco de suertecilla, se perdían.

La verdad es que el conejo es un poco cabezón y gruñón, pero bueno, en eso yo no me meto, estamos empatados. También hay días en que gasta un humor de perros y se pone en plan destroyer, pero, tampoco es grave, porque se le pasa enseguida. A mí estas cosas del humor me suelen durar bastante más…

El Didi es lo que se dice un herbívoro de pura cepa, devorador sin compasión de zanahorias, pepinos, lechugas y heno; aunque, eso sí, en verano, prefiere sandía fresquita. Y bueno, también le pierden las tostadas con mermelada y margarina. A ver, no todo podía ser tan sano.

Cuando vino a casa era muy peque y saltaba y se subía per tot arreu, pero ahora, su pasión máxima es dormir profundamente panza arriba y roncar (sí, sí, roncar), cosas de la edad, ya se sabe. Eso sí, lo de chafardear y meterse en medio de todo, aún lo sigue haciendo con delirio. Otra de sus pasiones es mordisquear sillas, mimbres y zapatos (de zapatos, si pueden ser bailarinas, mejor). Lo hace por puro placer, le gusta la provocación gamberra y echarse unas carreras conmigo corriendo detrás de él, en plan ladrón-madero. Aunque a veces intercambiamos los papeles y me persigue él a mí, yo creo que porque sabe que soy alérgica a los maderos y me deja, para que no me ralle y eso. Divertimentos conejiles.

Como en mi presentación no he puesto mi foto, pues tampoco pongo la suya. Es lo más justo. No es plan que esté él ahí dando la cara por mí…. En su lugar he puesto una foto de Frank, el conejo de Donnie Darko. Es como si fueramos el Didi y yo en el sofá, mirando la tele. Frank es feo e inquietante, pero me gusta. Ei, y quede claro que el Didi no es así, ¡el Didi es el conejo más cañón del mundo mundial!

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