Ethical Magazine número 6 – octubre. Más vale tarde…

Hace días que, por motivos varios, tengo descolgado esto del blog y la verdad es que se me está acumulando la “feina”… 

A ver, manos a la obra!

Y que lo cuelge tarde, no significa que la revista la sacaron tarde ni que sea menos interesante. Faltaría plus! Dejo aquí el link con el número de octubre de Ethical Magazine. En él, como es habitual, podréis encontrar montón de artículos y entrevistas interesantes. También está la segunda parte (y final… de momento) de mi artículo sobre la xenofobia: «Alerta xenofobia: Desenmascarar el rumor, desactivar la xenofobia».

Por cierto, las dos señoritas tan bellas de la portada son Lucille y Ruby, madre e hija, las dos nuevas habitantes del santuario. Ahora tienen una vida feliz junto a Clara. Aquí podéis saber algo más de las tres: Lucille, Ruby y Clara.

Espero que os guste!

Dejo unos días de margen para que quien quiera y pueda se la lea y dentro de ná cuelgo el número de noviembre, que ya ha salido también, ok? Por si acaso, el número de noviembre está aquí: www.ethicalmagazine.org

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No habrá paz para los malvados

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Parece que hoy que es el Día Internacional de la No Violencia. Estas cosas de los días internacionales son un poco chorras, ya lo sé, pero la cosa es que a raíz de esto me ha venido a la memoria el documental “Behind de Mask” (Tras el pasamontañas, en español) estrenado en el 2006 sobre el Animal Liberation Front (ALF para los amigos y Frente de Liberación Animal en español).

Para los que no conozcan qué es esto del ALF, pues grosso modo, se podría decir que es una especie-de-organización que lucha por los derechos de los animales. En realidad no es una organización al uso, pues no tiene líderes, ni sede, ni nada. Solamente es una especie de “paraguas” bajo el que actúan activistas del mundo que comparten una ideología (contra el especismo y por los derechos de los animales y su liberación) y una manera de actuar (la acción directa) y que llevan a cabo acciones para liberar a animales explotados en granjas industriales, laboratorios de experimentación, zoos, criaderos, etc. Podéis mirar la wiki-wiki que también lo explica así a lo bulto como yo pero un poco más extenso. O bien, si os queréis ilustrar más dignamente, podéis ver el documental que enlazo al final del post y luego ir directamente a la web del ALF (en inglés): http://www.animalliberationfront.com/

Pues bien, el ALF en muchos países (especialmente en UK y en USA) aún sin ser un grupo, es considerado como uno de los grupos terroristas más peligrosos del planeta. Sin embargo y paradójicamente, jamás ninguna de las acciones reivindicadas por el ALF ha causado ningún daño personal a nadie (ni a animales humanos, ni a no humanos). No ha muerto nadie, ni han ocasionado heridos (es que ni un leve arañazo o tirón de pelos…), ni siquiera han puesto a nadie en peligro de ser dañado. No violencia, pura y dura.

Justo por este motivo, desde mi punto de vista, el ALF es una de las “organizaciones” que dejan más claramente con el culo al aire (al descubierto, si queremos ser más polite) a los estados y a “los monstruos” que éstos producen en su (sin)razón. Los activistas del ALF y en general, el movimiento por los derechos de los animales, son duramente perseguidos, detenidos, acusados, reprimidos y encarcelados exclusivamente por atentar contra intereses económicos capitalistas. Y es que recordemos que uno de los pilares en los que se sustenta este sistema es en el uso y la explotación sistemática y masiva de animales por parte de unos pocos, que se forran a base de bien a nuestra costa. Que el ALF tenga esa perversa consideración demuestra qué intereses defienden y protegen los Estados neoliberales y al servicio de quién están. Como ya veníamos sospechando, los estados estarían no al servicio de sus ciudadanos, sino al servicio de los intereses económicos (capitalistas) y sus élites. Por eso los activistas por la liberación animal son considerados peligrosos, porque atentan y luchan contra el sistema de poder y el sistema económico establecidos.

Señalar el “detalle” especista del asunto: esta acusación de terrorismo contra intereses económicos parte de la triste e inaceptable consideración que nuestra sociedad tiene de los animales en tanto que recursos económicos a explotar por sus “propietarios”. Una liberación de animales de una granja es considerado un acto que provoca pérdidas económicas a un empresario que tiene un negocio basado en sacar partido de los animales. Para que se entienda, es como si en el siglo XVII ayudaras a escapar a unos esclavos de las plantaciones de café o de algodón en América. Si te hubieran pillado, habrías sido juzgado por atentar contra intereses económicos, puesto que los esclavos no eran personas morales, sino que solo eran considerados en tanto que recursos o como “herramientas”.

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Britches

Por cierto, una de las liberaciones más conocidas del ALF fue la de Britches, que ha devenido todo un símbolo de la liberación animal. Britches era un bebé mono que fue rescatado el 20 de abril de 1985 de los laboratorios de experimentación de la Universidad de California.  El pequeño Britches fue destetado de su madre al nacer, le cosieron los párpados y se le colocó un dispositivo electrónico de ultrasonidos en la cabeza, como parte de un estudio sobre la privación sensorial de tres años de duración. La grabación que Britches tuvo que escuchar sin cesar -porque estaba atada a su cabeza- era insoportable (en el film Behind The Mask que linkeo más abajo, explican su historia y se puede escuchar la grabación a la que estuvo siendo expuesto Britches de manera perpetua).

Y ya que estamos en el día de la no violencia ¿qué entendemos por “no violencia”?

Con esta pregunta, se puede abrir un debate interesantísimo y seguramente interminable. Pero no quiero dar más la chapa hoy. Solo diré que desde luego, a mi modo de entender, la no violencia no es repartir flores a los maderos, ni poner la otra mejilla cuando los opresores te están pisoteando. Ese pacifismo malentendido nos está haciendo mucho daño y además no está acabando con la violencia, al contrario, a los opresores les viene muuuuuy bien que muchos de nosotros confundamos la no violencia con la no acción y con la no resistencia. Yo entiendo que la violencia es la explotación, la opresión, la desigualdad, la exclusión para el beneficio de unos pocos. Luchar contra eso, para frenarlo, es luchar por la paz.

Y los animales no humanos, dado que no tienen voz, dado que no comparten el mismo lenguaje (de especie) que nuestros opresores, son los más explotados y a la vez, los más olvidados. Mientras haya explotación y opresión, no habrá paz. Es que no puede haberla.

Resistencia. Antiespecismo. Anticapitalismo. ¡Hasta que tod@s seamos libres!

Ahí va el link del documental de Shannon Keith completo en V.O. inglés subtitulada al español. Vale la pena verlo, de verdad.

P.D.: Siento haber sido un poco más panfletaria de lo normal, pero es que me apetecía hablar sobre el ALF y es que me motiva tanto este tema que se me dispara la vehemencia un poco más de lo deseable. Espero que eso no reste atención a lo importante que es el tema que quería sugerir en este post que no es otro que el del especismo y la lucha por la liberación animal (y cuando digo animal, incluyo obviamente a los humanos).

Ethical Magazine – 5 (septiembre 2013)

Este mes no sé qué pasa pero “se m’ha girat feina” y no estoy pudiendo actualizar esto tanto como sería deseable (para mí claro). Ya casi estamos acabando septiembre, y aquí la menda aún no había colgado el número de este mes de Ethical Magazine.

Por supuesto el número de este mes viene lleno de cosas superinteresantes y variadas. Interesantísimo el repaso que hace Noemí Alba del origen y avance del movimiento LGTB y la rebelión de Stonewall, en the Village (NYC), y el artículo de Xavier Bayle sobre el aborto, o el artículo de Ariana Olivares sobre las prospecciones petrolíferas increíblemente autorizadas en Canarias, en zonas declaradas Reserva de la Biosfera por la ONU. Y las cositas lindas de la vida en El Hogar, lo que se aprende! Ah y por cierto, por las fotos que se ven en la revista, pedaaaazo de tienda Planeta Vegano en Madrid! El día que me pase por los madriles, en lugar de una relaxing cup en Plaza Mayor, creo que mejor me iré a dar un relaxing voltio por Lavapiés para ver in situ esto de Planeta Vegano!

Este mes he preparado un monográfico sobre la xenofobia: “Alerta xenofobia: la epidemia que no cesa”. Es solo la primera parte (y no es una amenaza eh!). La segunda parte vendrá incluida en el número de octubre de la revista, que está al caer. Sobra decir que como siempre he intentado explicarlo de una manera simple y entendedora, es una visión de la xenofobia para todos los públicos. Y no sé por qué narices digo esto cada vez, me repito más que el ajo, pero bueno.

Como siempre, espero que disfrutéis tanto como yo leyendo la revista!

Link de ISSUU clickando sobre la foto de la revista del post o yendo a www.ethicalmagazine.org

Manifiesto de profesores universitarios contra el Toro de la Vega

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Vulcano

Ya que hoy estamos de manifiestos, comunicados y cosas, dejo también el link del manifiesto en contra del Toro de la Vega que publicaron este lunes 16 de septiembre más de cien profesores universitarios, entre los que se encuentran diversos Antropólogos Sociales, lo cual se agradece, y con más motivo, después de ver cómo los defensores de esta práctica ritual tiran impunemente de la antropología para justificar su mantenimiento. Entre el apabullante número de adhesiones, quiero destacar la de Verena Stolcke, Catedrática Emérita de Antropología Social y Cultural de la Universidad Autónoma de Barcelona.

UNIVERSITARIOS CONTRA EL TORO DE LA VEGA

http://www.dilemata.net/index.php/secciones/etica-mas-alla-de-la-especie/667-universitarios-contra-la-tortura-del-toro-de-la-vega

Espero de verdad que Vulcano haya sido el último y que su muerte no haya sido en vano, sino que haya servido para que la comunidad universitaria, las instituciones y la sociedad hayan tomado conciencia de una vez por todas de la urgente necesidad de decir basta y de que entre todos pongamos fin a esta barbarie y con ella, a otras parecidas. Y tengo la esperanza también de que este sea un paso en firme más en el camino hacia el fin de otras tantas barbaries silenciosas y cotidianamente silenciadas que se suelen esconden detrás de las paredes de una granja industrial o de un matadero.

Posicionamiento del Grup d’Antropologia de la Vida Animal (ICA) sobre el Toro de la Vega

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Cuelgo el comunicado que hemos emitido desde el Grup d’Antropologia de la Vida Animal al que estoy vinculada. En estos días hemos visto manifiestos universitarios apelando al valor etnográfico del torneo del Toro de la Vega y hemos visto cómo de manera recurrente se ha estado tomando la antropología como una herramienta para justificar el mantenimiento de una práctica ritual y de una tradición. Los académicos y catedráticos que han estado apelando a esta disciplina en la mayoría de los casos, ni siquiera son antropólogos.

Ante la defensa a ultranza de tradiciones que matan y que torturan por parte de profesores universitarios e intelectuales, mis compañeras y yo hemos decidido dejar de guardar la cómoda posición del silencio y publicar el siguiente comunicado en el que manifestamos nuestro posicionamiento respecto a lo que ha venido sucediendo estos días y respecto a un ritual cruel y violento como el Toro de la Vega.

Aquí dejo el comunicado que hemos publicado en algunos medios gracias a ATEA (Asociación para un Trato Ético con los Animales) y que esperamos que entre tod@s podamos darle la máxima difusión. Gracias.

COMUNICADO
Posicionamiento del Grup Antropologia de la Vida Animal, Grup d’Estudis d’Etnozoologia, vinculado a l’Institut Català d’Antropologia (ICA) ante el “Manifiesto Universitario Pro Toro de la Vega”

Como grupo que estudia temas relativos al trato hacia los animales, nos oponemos al ritual del torneo del Toro de la Vega, que se celebra en septiembre de cada año en Tordesillas (Valladolid). Resulta decepcionante que profesores de diferentes disciplinas académicas y desde la Universidad se erijan en defensores de una tradición basada en el maltrato, la crueldad y la violencia.

Queremos aclarar que la antropología no es una disciplina que defienda tradiciones, sino que en todo caso las estudia, y la defensa de tradiciones y rituales sangrientos que maltratan animales es una posición personal. Nuestro grupo no es relativista ante los rituales sangrientos y crueles y nos posicionamos a favor de erradicar el maltrato y la violencia.

Creemos que desde posiciones académicas no puede defenderse la violencia, el maltrato y la crueldad hacia los animales, ni siquiera bajo la forma de ritual y tradición. No debería justificarse “la nobleza de unos festejos” con el argumento del cumplimiento de un reglamento, cuyo único propósito es acorralar y dar muerte a un toro mediante lanzazos por un grupo de mozos.

Desde el punto de vista etnográfico y antropológico, el ritual del Toro de la Vega tiene interés para el estudio de la violencia, crueldad y dominación. No cuestionamos el valor etnográfico de un ritual, cuya puesta en escena tiene el objetivo colectivo de justificar y celebrar la supuesta superioridad y dominación humana (y masculina) sobre el entorno. Este ritual, como el resto de prácticas vinculadas a la tauromaquia, posee un fuerte carácter simbólico. Así, la culminación en abatimiento y muerte del toro, refuerza al colectivo su convicción de ser los legítimos dominadores del entorno, en un plano mítico y cosmológico de la lucha por la vida.

Hoy debemos sopesar que los valores sociales que se transmiten en ese tipo de rituales son la violencia, la crueldad y la falta de empatía por ese Otro, ese animal que mira, como dijo el filósofo Jacques Derrida, que no puede entender por qué una multitud se ensaña contra él hiriéndole brutalmente. Ese toro, que en esa mañana aciaga, solo quisiera volver a la dehesa y vivir en paz. Desde la crueldad y la violencia no hay valentía, solo hay cobardía. La crueldad no lleva al progreso moral de la humanidad, pues no está basada en el reconocimiento del sufrimiento del Otro ni en la capacidad de compasión y de ayuda ante el sufrimiento.

La preservación de una tradición o de una práctica simbólica simplemente por el hecho de que se practique desde tiempos inmemoriales o “porque se ha hecho así toda la vida” nunca puede ser motivo para justificar su mantenimiento. Y menos cuando se trata de una práctica cruel, de dominación y de carácter festivo cuya puesta en escena consiste en someter a dolor físico y psíquico, en torturar hasta la muerte a un ser vivo. Mientras reiteramos nuestra oposición a esas prácticas, entendemos que los rituales en los que se inflige un trato perverso a un animal deben ser motivo de profunda reflexión colectiva de cualquier sociedad que se oponga a la violencia.

Ante la impunidad de la que aún gozan prácticas como el Toro de la Vega, y ante el impacto devastador que algunos de nuestros actos tienen sobre nuestro entorno, creemos necesario, aunque pueda parecer obvio, recordar cuál es la posición del ser humano en la Tierra. Y esta es que, nos guste o no, aunque seamos racionales y humanos, pertenecemos al reino animal; somos animales y habitantes del Planeta junto con todos los seres vivos. Compartimos la vida y nuestra responsabilidad es proteger la vida.

Es nuestra responsabilidad, pues, reflexionar y decidir abandonar las prácticas que repercuten de manera depredadora, subyugadora, violenta, cruel e injusta hacia nuestros semejantes y hacia nuestro entorno. Compartimos con el antropólogo Claude Lévi-Strauss, en Raza y cultura, la idea de que: “el respeto que deseamos obtener del hombre hacia sus semejantes no es más que un caso particular del respeto que éste debiera sentir hacia todas las formas de la vida».

Bajo nuestro punto de vista, la vida de todos los seres es importante y merece consideración por sí misma, como expuso el filósofo Albert Schweitzer en su propuesta filosófica de reverencia por la vida (una actitud respetuosa con todas las formas de vida), que llevó a cabo como actitud y práctica personal. Ningún animal ha nacido para ser torturado, de acuerdo con la filosofía de los derechos de los animales, que enlaza con la propuesta ética universal de no hacerle al otro lo que no se quiere para sí mismo o sí misma. La revolución de los derechos de los animales ha hecho extensible esta actitud ética ampliando el círculo moral incluyendo a los Otros animales. Lo que enseña el movimiento animalista es la empatía hacia los seres vivos con capacidad de sufrimiento y el respeto por sus vidas, pues cada vida es valiosa y un fin en sí misma.

A Vulcano nuestra más profunda compasión en esa mañana de sangre y polvo. No nos cabe duda de que un día Tordesillas, y todos los que se llaman a sí mismos intelectuales, sentirán vergüenza y horror por los festejos que tanto defendieron. De la misma manera que hoy nos provocan horror los relatos de los espectáculos de circo romanos, en los que lucharon hombres y animales hasta morir.

Coordinadoras:
Dra. Carme Fitó Prat
Dra. Mara Martínez Morant

Componentes del grupo:
Dra. Eva Canaleta Safont
Dra. Ariadna Nieto
Sra. Marta Arnaus (Investigadora doctoranda)
Sra. Mireia Campanera Reig (Investigadora doctoranda)

Barcelona, 18 de septiembre de 2013

 

La amarga picadura de la tarántula…

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…La picadura, igual que el remordimiento, es dura de domar…

El primer post del mes de agosto lo dedico a otra de las “cosas” que tarde o temprano tenían que caer en este blog y que el otro día una compañera antropóloga e historiadora me hizo venir a la memoria.

Si me dijeran de quedarme con una etnografía -a parte de L’Afrique fantôme de Michel Leiris- muy probablemente elegiría la de Ernesto de Martino, La tierra del remordimiento (La terra del rimorso, 1961). Por cierto, la lectura de ambas etnografías (esta y la de Leiris) se las debo a esa asignatura llamada “Teories del trànsit” (teorías del trance), que a priori parecía un tanto bizarra y, que ahora pienso que por suerte, tuve la oportunidad de hacer durante mi época de máster. No deja de ser “curioso” que durante mis años de licenciatura, nadie me hablara de estas dos etnografías… (o será que no me acuerdo?)

Pues bien, en su etnografía, De Martino explica de una manera absolutamente maravillosa un rito de posesión llamado tarantismo que tiene lugar en el sur de Italia. La posesión, para explicarlo rápido y mal, se origina por la picadura simbólica de una tarántula, que solía picar a las mujeres campesinas de las tierras más deprimidas del sur de Italia. El dolor y el tedio que provoca tener el veneno dentro solo se podía curar danzando al ritmo de la tarantella para así exorcizar a la maléfica “taranta”.

El tarantismo, como la mayor parte de los ritos de posesión, no es otra cosa que la expresión social y corporal de los excluidos, de los desheredados de la tierra, de los que no tienen otra cosa más que su cuerpo para expresar el remordimiento, el hastío, el dolor, la angustia y la amargura hacia un orden social establecido que los condena a la miseria.

Recomiendo leer la etnografía de De Martino, porque todo lo que se pueda decir queda corto. Además, aunque uno no sea antropólogo, vale la pena leerla, porque está muy bien escrita y no es ningún peñazo de esos descriptivos interminables de los que abundan en el gremio (que a nosotros nos pirran, pero que hay que reconocer que son infumables para el resto de mortales).

Por cierto, como me señaló esta colega historiadora, el tarantismo también se practicaba en España hasta bien entrado el siglo XX. Dejo aquí el link de un interesantísimo artículo de María Tausiet, “La fiesta de la Tarántula: júbilo y congoja en el Alto Aragón (2009), donde hace un repaso histórico y bibliográfico de la presencia del tarantismo en España y describe en concreto esta práctica en tierras aragonesas.

Todo esto venía porque quería poner este maravilloso mini-documental de Gianfranco Mingozzi, de 1962, “La Taranta”, filmado en Salento (Italia) y que a pesar de ser muy cortito (18 minutejos), viene a ilustrar y a poner imagen a la etnografía de De Martino. De hecho, el documental está realizado en colaboración con el propio Ernesto de Martino.

Para poner en situación al personal, copio y pego la sinopsis introductoria de “La Taranta”:

Realizado bajo la supervisión científica del antropólogo Ernesto de Martino, y con los comentarios del poeta Salvatore Quasimodo, “La Taranta” puede ser considerado como el primer documento fílmico sobre el tarantismo, dirigido por Gian Franco Mingozzi, uno de los más importantes y atentos documentalistas italianos que analizaron temáticas con un gran compromiso civil, social, cultural y antropológico. Tras haber recorrido a fondo las tierras del Salento durante los años ’50 y ’60, Mingozzi empezó a documentar este fascinante fenómeno socio-religioso de un mundo campesino donde las víctimas de la picadura de una araña mítica – la Tarántula – requerían un extenuante exorcismo ritual de danzas frenéticas, música y dolor.

Supuestamente, las mujeres eran las victimas más fáciles de conseguir ya que llevaban falda. De hecho, éstas eran picadas mientras trabajaban en los campos recogiendo las hojas del tabaco, lugar donde solían anidar las venenosas tarántulas. Según la creencia popular, tras ser picadas por una tarántula esas mujeres acababan siendo poseídas por su veneno, que les procuraba fuertes trastornos emocionales y psíquicos atormentando sus almas. En realidad, la picadura de la tarántula simbolizaría el agotamiento físico y nervoso de esas mujeres debido a las duras condiciones de un trabajo llevado a cabo de una forma áspera y precaria, y bajo el sol de las áridas tierras del Salento. La taranta – así como la tarantella- esta música fuertemente rítmica, cadenciosa y repetitiva actuaba como terapia permitiendo a la mujer que danzaba hasta el límite de sus fuerzas liberarse del veneno inyectado mediante la picadura.

Por cierto, la ref. bibliográfica completa de la etnografía: DE MARTINO, Ernesto (2000), La tierra del remordimiento, Ed. Bellaterra UAB, Barcelona.

Espero de verdad que quien visite y lea este post le guste el documento, de verdad que es una de esas joyas de la antropología, es impagable.

Perpet(r/u)adores de la barbarie y el dolor agónico

Este miércoles y jueves pasados (10 y 11 de julio) se ha estado debatiendo en el Congreso de los Diputados la ILP protaurina que pretende declarar la tauromaquia Bien de Interés Cultural (BIC). Esta Iniciativa Legislativa Popular ha sido promovida por la Federación de Entidades Taurinas de Catalunya, que siguen rabiando ansiosos de contemplar sangre y tortura taurinas en estas tierras. Recordemos que en Catalunya, el 28 de julio de 2010, tras una dura ILP, se aprobó la abolición de las corridas de toros y la ley entró en vigor en enero de 2012.

Todos sabemos que van a aprobar la ILP sin problemas y con honores y laureles. Con el gobierno casposo que tenemos (y otros que no están en el gobierno pero que también están en el Congreso), ni siquiera hacía falta promoverla, como seguramente tampoco hará falta promover que vuelvan a poner la hurraca en la bandera oficial del estado, ni que vuelvan a hacer cantar el cara al sol a los escolares, todo llegará “solo”. En cualquier caso, me parece curioso que esta ILP, que quiere que la tauromaquia siga siendo subvencionada y protegida con dinero público al serle otorgado el reconocimiento este que llaman “BIC”, esté pasando bastante desapercibida entre la gente, incluso en los grandes medios del Régimen. No sé si es bueno o es malo, pero por lo menos, es curioso porque yo entendía que las ILP eran cuestiones que preocupaban al pueblo (y que por lo tanto estaban en la calle, se hablaba de ello, etc.) y no tengo esta sensación de que se hable de ello salvo en círculos animalistas o antianimalistas. No sé si esa indiferencia de la gente de la calle es porque los que callan otorgan y están de acuerdo (aunque hubieran ido raudos y veloces a firmar la ILP, no?) o más bien es porque a nadie le parece vital que la tauromaquia sea BIC. También hacer notar que estos de la ILP protaurina han conseguido poco más de 500.000 firmas en todo el Estado (las mínimas requeridas) en casi 12 meses (la ILP antitaurina de Catalunya recogió 105.000 firmas solo en Catalunya, más del doble de las mínimas requeridas, y en solo 4 meses, que era el plazo marcado por ley aquí) y va a conseguir la aprobación en el Congreso. La ILP de la PAH, que pedía una solución económica y social para los afectados por la estafa de las hipotecas, llegó al congreso con más de 1.400.000 firmas y la tumbaron. En fin. Será un tema de prioridades.

José Enrique Zaldívar es veterinario de la Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia (AVAT). En su comparecencia (muy parecida a la que en su día dió en el Parlament) explica de manera muy clara y creo que muy bien argumentada con datos objetivos, las consecuencias de la lidia en el toro, el daño que se le inflige a este durante la lidia desde un punto de vista físico y las lesiones físicas y anatómicas que se le producen al toro y el dolor que como consecuencia de ello, sufre en lenta agonía hasta su muerte. Por eso he puesto el link, no es muy largo y creo que vale la pena escucharlo.

Como veréis que dice Zaldívar, incluso en los propios reglamentos de la lidia, se usan términos como “castigo” y “agonía”. ¿Pero esto no habíamos quedado que solo era propio de humanos? Aaa…migos… Es lo de siempre: lo que se niega del animal (capacidad de sentir emociones-miedo, dolor, ira, etc., capacidad de sufrir, de sentir dolor físico) es justamente lo que se usa para estructurar una práctica y provocar los resultados que se buscan en el animal: que el toro reaccione de una manera determinada para que desempeñe el papel que le han asignado dentro del show, que no es otro que el rol de toro “bravo” y que “pelea” (lucha por su vida ante un ataque salvaje para el que nadie le ha entrenado ni le ha avisado previamente). De esta manera, el macabro espectáculo parece una coreografía artística. Sí, y es macabro, sí, y eso no se puede negar, porque aún en el caso de que no supiéramos ni viéramos el sufrimiento del toro, lo que sí se ve es cómo se burla al toro, cómo se le humilla, cómo se le hiere, cómo sangra, cómo se le da muerte. Y eso no me puede negar nadie que es lo que se ve si se mira una corrida. El espectáculo es macabro si uno observa desde fuera a aquellos que, no solo les importa una mierda el sufrimiento de un animal, sino que además les hace gracia y es lo que pagan por ver.

No me quiero enrollar mucho más, pero evidentemente la clave está en la consideración del toro y el lugar que ocupan los animales dentro de la “cosmovisión” de nuestra sociedad. En nuestra sociedad los animales no-humanos son no-personas (no solo que no son considerados personas, sino que son individuos que son definidos justamente por negación y contraposición: no-persona/no-humano), por tanto, el sufrimiento de un animal no-humano no es relevante. Estoy cansada de ver estudios panegíricos y etnografías pretendidamente “objetivas” sobre la “fiesta” y en ninguna se dedica siquiera un capítulo a hablar del toro (pero no en términos simbólicos, metafísicos, estéticos, no: hablar del toro y de lo que le pasa a este). El toro simplemente no es un “otro”, no es ni social, ni individual, ni etnográficamente relevante y por tanto se omite, no está. No importa. En cuanto al espectáculo en sí, nadie considera importante que un animal sufra, da lo mismo. La empatía se frena cuando el “otro” es un animal no-humano. La empatía no ha lugar cuando consideramos que el “otro” no solo no tiene nada en común con “nosotros”, sino que además consideramos que posee atributos antitéticos a nosotros y que consideramos moralmente inferiores a los nuestros.

En fin. Barbarie, en la segunda acepción de la RAE, significa “fiereza, crueldad”. Y no nos referimos a la bestias, no. A pesar de que para griegos y romanos el bárbaro siempre era el (y lo) que venía de fuera, paradójicamente en este caso, el bárbaro, es el que pretende institucionalizar y perpetuar por ley la barbarie desde dentro, es justamente el que está aquí y es el que se considera el más legitimado para representar y hablar en nombre de la cultura y de la identidad autóctonas.

Que no me cuenten milongas tradicionalistas, ni artísticas, ni literarias, ni estéticas: infligir un castigo a un animal para provocarle agonía y muerte sabiendo perfectamente y reconociendo que se le provoca dolor, es simplemente inaceptable. Por ahí no paso, no. Solo espero que algún día los animales humanos dejen a los toros y al resto de animales vivir y morir en paz.