Hoy toca…. ¡etnomúsica! (o algo que se le parece)

De entrada, decir que no sé qué caray es esto de la etnomúsica. O toda la música tendría que ser ‘etno’ o no lo tendría que ser ninguna. Pero no vamos a ponernos tiquis-miquis ahora. Supongo que es una manera pseudocorrecta de referirse a la música exótica en general (esto es: o la folklórica de toda la vida; o la rara, es decir, la que no es la de blancos americanos tipo Springsteen o Madonna, bueno vale, se acepta Beyoncé).

La verdad es que siempre queda bien poner lo de “etno”. Es como más respetuoso. Además, si tienes conocimientos sobre “etnomúsica” (no importa de donde sea), como que pareces un tipo (o tipa) de estos a los que les va el rollo este del mestizaje y la paz universal, aunque luego, en la intimidad, te pueda parecer una porquería. Y bueno, ya si encima la escuchas de verdad… buaaaa, ¡eres la caña! Escuchar música étnica desde tu ipod te convierte automáticamente en un alternativo, en un “anti-cultura de masas”. Es una de esas cosas que te hacen “guay”, tanto o más como ir a ver pelis a la filmoteca en lugar de al multisalas de Diagonal Mar. No sé si me explico…

Vaya ristra de estereotipos y de clichés sociales absurdos y chorras (¡pero tan cotidianos!) que acabo de soltar, pero creo que se me entiende lo que quiero decir, no? Supongo que se me entiende también el rintintín y la ironía con la que lo digo, pero ¡ojo!, no es un menosprecio a este tipo de personajes, es más bien una autocrítica, pues entre ellos seguramente me tendría que incluir a mí misma.

Pues ahí van los momentos etnomusicales del día.

Es un videoclip y una canción que me encantan de Koffi Olomidé. La canción se llama “Héros National”, ya tiene unos añitos, es del 2004, salió dentro del álbum Monde Arabe. Esto pertenecería a la cultura de masas, pero de masas africanas, lo cual, ¡oh paradoja!, chocaría con lo que he dicho al principio. Es lo de siempre, que según la orilla en la que estés, los raros son los otros, o el raro eres tú.

He de reconocer que soy una fan-nivel freak de estos videoclips. Este me mola especialmente porque hay un “machiembrado” tremendo de paranoias e imágenes culturales y sociales y de género y de todo, que te “fan anar de bòlit”. Es espectacular. Utiliza lugares comunes que no son nada comunes para un europeo y hay que reconocer que la primera vez que uno ve esto, impacta y no sabes si reírte o llorar.

La canción es un poco larga. Aún no he logrado entender por qué la mayoría de músicos africanos suelen hacer las canciones tan largas, pero es lo que hay. Aunque luego, cosa curiosa, cuando hacen canciones dirigidas a un público occidental, las hacen cortas. Mira a Papa Wemba… No sé, igual es un tema de discográficas y otras tiranías marketinianas nuestras. La canción está en lingala, una lengua vehicular de origen bantú con muchas palabras y expresiones cogidas del francés y que se habla en buena parte de África central, especialmente en los dos Congos (Congo-Kinshasa y Congo-Brazzaville, antes Zaire). No pongo la traducción, porque es larga de narices.

Pues venga, que pase le Grand Mopao, o lo que es lo mismo: “the Boss”!

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