Recuerdos

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Hace un montón que no publico ninguna entrada. En estos primeros meses del año -si se me permite la broma-, como ya indicaba la predicción de mi horóscopo para el 2014, titulada “Renovación vital”: “Estás cerrando un ciclo, y para eso es necesaria la reflexión, la introspección y el reposo“. Pues eso. Estas primeras semanas del año han sido de pasar página, de digerir cambios y de coger fuerzas para abrir una nueva etapa muy deseada. En mis últimos días aquí en Barcelona, con los nervios y la emoción a flor de piel antes de partir, aquí estoy, guardando los recuerdos en un baúl. Mejor dicho, guardando aquellos objetos que me evocan recuerdos y memorias. Por supuesto, los recuerdos están en mi cabeza. Pero no sé por qué me cuesta tanto desprenderme de los objetos que los evocan. Esta foto es de mi primer diario de campo.

El meu carrer

De cuando el Serrat era el Serrat, dejo esta canción que además de formar parte de la banda sonora de mi infancia, no deja de ser algo parecido a un canto «antigentrificación». Lo siento por los friends del facebook, ya sé que me repito más que el ajo, pero ya sabéis que la creatividad no es mi fuerte.

(abajo, después del link del youtube, está la traducción al castellano)
el meu carrer copia

el meu carrer – mi calle

El meu carrer
és fosc i tort,
té gust de port
i nom de poeta.
Estret i brut,
fa olor de gent
i té els balcons plens
de roba estesa.

El meu carrer
no val dos rals:
són cent portals
trencats a trossos
i una font on
van a abeurar
infants i gats,
coloms i gossos.

És un racó on mai no entra el sol,
un carrer qualsevol.

El meu carrer
té cinc fanals
perquè els xavals
llancin pedrades.
Hi ha una pensió
i tres forns de pa,
i un bar
a cada cantonada.

El meu carrer
és gent d’arreu
que penca i beu,
que sua i menja,
i es lleven amb
el primer sol,
i van al futbol
cada diumenge,

o a fer esparral al volantí,
o a fer un dòmino amb vi.

El meu carrer
és un infant
que va berenant
pa amb oli i sucre,
i juga a daus
i a “cavall fort”,
mig bo, mig bord
escolà i cuca.

El meu carrer
del barri baix
viu al calaix
de les baldufes,
amb patacons,
i l’àlbum “Nestlé”
i els trossos
d’una vella estufa.

I a poc a poc se’m fa malbé
el meu carrer.

Joan Manuel Serrat (1970)

MI CALLE

(Joan Manuel Serrat, 1970)

Mi calle es oscura y torcida, tiene sabor a puerto y nombre de poeta.
Estrecha y sucia, huele a gente y tiene los balcones llenos de ropa tendida.

Mi calle no vale dos reales: son cien portales rotos en pedazos

y una fuente donde van a abrevar niños y gatos, palomas y perros.
Es un rincón donde nunca entra el sol, una calle cualquiera.

Mi calle tiene cinco farolas para que los chavales tiren pedradas.
Hay una pensión y tres hornos de pan, y un bar en cada esquina.

Mi calle es gente de todas partes que penca y bebe, que suda y come,
y se levantan con el primer sol y van al fútbol cada domingo,
o a pescar al volantín, o a jugar al dominó con vino.

Mi calle es un niño que va merendando pan con aceite y azúcar,
y juega a dados y a ‘cavall fort’, medio bueno, medio borde, monaguillo y pillo.

Mi calle del barrio bajo vive en el cajón de las peonzas, con los cromos,
y el álbum ‘Nestlé’ y los trozos de una vieja estufa.

Y poco a poco se me estropea
mi calle.

La del lobito…

Lobito

Corderos

Ilustraciones de Crist para el libro «Érase una vez» de J. A. Goytisolo (Ediciones Colihue, 1993).

Ayer desde la ventana, mientras tendía la ropa, oí esta canción. Mi madre nos la cantaba a mi hermana y a mí cuando éramos pequeñas antes de dormir, por lo que escucharla, ni que sea de casualidad, siempre produce en mí una especie de efecto “madalena de Proust”. Por aquel entonces, lo que me gustaba de la canción era que hablaba de lobitos, príncipes y piratas que hacían cosas que no tocaban, pero parecía justo y divertido que, ni que fuera por una sola vez, todo fuera así. Ya de más mayor, siendo consciente del significado y de lo simbólico del poema de José Agustín Goytisolo, me sigue gustando por el mismo motivo.

El audio es de Paco Ibáñez en l’Olympia de Paris en 1969. Me gusta cuándo dice que siempre se ha preguntado quién será ese lobito al que se refiere el cuento…