Ethical Magazine – núm 7 – Noviembre’13

Cuelgo el anunciado link del número de noviembre de Ethical Magazine (ya sé que voy rezagada yaaaaa lo sé….). No es que no sepa en qué mes vivo, sino que voy colgando cosas que tengo pendientes y que son de interés.

En este número de noviembre escribí unas pocas lineas sobre el papel que juegan los Estados neoliberales dentro del sistema económico capitalista y que pueden ayudar a entender un poquito el por qué hemos llegado la situación actual, en la que el Estado protege a la banca y al poder económico y actúa en contra de sus ciudadanos, con los que, según las teorías ilustradas del estado, era con los que había pactado un “contrato social”: los ciudadanos cedían autoridad a cambio de protección y paz, pero ahora parece que si te he visto no me acuerdo…

El enlace directo al artículo: «De la cohesión social a la tiranía de los mercados». Que por cierto, el artículo viene con una foto muy guapa de Ivan Sáinz-Pardo, un honor compartir trocito de revista con este pedazo de fotógrafo. Si queréis ver más cositas de él: http://500px.com/ivansainzpardo

La revista viene llena de cositas interesantes, como siempre. Hay una extensa entrevista a Romina Kachanoski, quien a parte de ser muy buena gente, es psicóloga social e investigadora pionera acerca del especismo y la violencia especista. Luego está el artículo de Xavier Bayle, del que ya me he hecho fan incondicional y que ya cada mes espero con ansia a que salga la revi para leerle. Y las siempre super chulas recomendaciones musicales de Carlos Vicent, un crack!

En fin, que os animo como cada vez a echarle un ojo a la revi y también de paso decir que, si os va el facebook, la gente de Ethical Magazine están ahí también y a parte de los artículos van colgando noticias de interés: https://www.facebook.com/ethicalmagazine.

Para enlazar con el número 7 de noviembre de la revista, podéis hacer click en la foto de la portada. O bien, aquí.

Segunda dosis de Ethical Magazine!

Ya está disponible en la red el número de Junio de la revista Ethical Magazine. Después de la primera, el listón estaba muy alto. Pero no nos han defraudado. ¡Al contrario! Este número 2 viene cargadito de nuevas entrevistas e interesantes artículos sobre música, documentales, animales, deporte, nutrición, moda, recetas… de todo para pasar un buen rato de lectura y enterarnos de cosas importantes e interesantes.

En este número también suministro una nueva píldora antropológica a los pacientes lectores. En esta nueva ración de antropología para todos los públicos, he querido escribir algo (ni que sea un poquitín-tín-tín) en defensa de “los salvajes”, esos otros que desde fuera de la antropología son vistos como sociedades atrasadas, rudiementarias y a los que, sin que seamos del todo conscientes, estamos categorizando moralmente, pues muchas veces, detrás de esas consideraciones subyace la idea de que los primitivos (como su nombre ya indica…) no son desarrollados y que por tanto, son “peores”. Espero que a la gente que no está muy familiarizada con la antropología, le guste, o que por lo menos, le haga reflexionar un poquito sobre cosas que normalmente damos por hechas o por sabidas y que no somos conscientes de hasta qué punto van cargadas de una mochila moral etnocéntrica.

Por cierto, me ha gustado mucho el artículo “Al servicio de su amo” sobre los perros lazarillo y sobre los animales que en general son usados como meras herramientas de trabajo (perros rastreadores, de seguridad, etc.). Siempre que me cruzo con alguno de ellos por la calle, en el metro, o donde sea, se me retuercen el estómago y el alma. Creo que para los que no estén muy metidos en el tema de los derechos de los animales, tal vez les pueda chocar un poco lo que dice Cristina Izquierdo, pues la imagen y la consideración positivas del uso de perros lazarillo están muy extendidas socialmente. A quien le sorprenda que pueda ponerse en tela de juicio esa consideración positiva y que se denuncie la existencia de perros-herramienta en nuestra sociedad, le recomiendo que se lea el artículo de Cristina. Por lo menos, le invitará a la reflexión. Y no comento más cosas que me sugiere el tema para crear “intringulis” y que os leáis el artículo. Luego, si alguien quiere comentar y debatir sobre él, pues ya sabe, aquí estamos!

No me enrollo más, que hay 158 páginas a todo color y con fotos super chulas para mirar y leer!! Enjoy!

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«Le sang des bêtes»

Estos días se estrenó en Barcelona y Madrid el documental “La Barbacoa”. Habituada a ver los documentales ñoños y/o gore que corren por el gremio, justamente lo que me sorprendió de este filme fue el interés del director, Enric Urrutia, en mostrar la cotidianidad de la explotación animal en granjas y mataderos, y con ello, mostrar el proceso de  “desanimalización” de los animales para poderlos convertir en mercancía y en comida, haciéndolos así encajar en un determinado orden moral.

Lo que vemos plasmado en la pantalla es aquello que habitualmente se conoce como “especismo” y que vendría a reflejar algo así como el papel y el lugar que nuestra sociedad otorga a los animales no-humanos dentro de nuestra cosmovisión.

Dos bonitos palabros: cosmovisión y especismo.

Así rápido y para situar al personal, una cosmovisión o visión del mundo sería una especie de mapa mental del mundo que tenemos en la cabeza gracias al cual podemos movernos y relacionarnos con nuestro entorno. Este mapa estaría compuesto por percepciones, conceptualizaciones y valoraciones de todo lo que nos rodea. No quiero entrar mucho en paranoias filosóficas, pero diríamos que el mundo (o todo lo que hay) no está ordenado en sí mismo, sino que somos nosotros los que lo ordenamos dentro de nuestra cabecita. Entonces, este mapa, por tanto, nos sirve para ordenar y para interpretar nuestra existencia o naturaleza, así como la de todo lo que nos rodea (el mundo). Este mapa no es innato, sino que desde que nacemos se nos va “insertando” en la cabeza durante lo que se conviene en llamar proceso de socialización o de aprendizaje.

Especismo es el término que se usa para describir la existencia de una discriminación moral basada en la diferencia de especie animal. La discriminación especista presupone que los intereses de un individuo sintiente son de menor importancia por el hecho de pertenecer a una especie animal determinada. Entre los humanos, la representación más común del especismo es el antropocentrismo, es decir, la infravaloración de los intereses de quienes no pertenecen a la especie animal Homo sapiens.

En primer lugar, se podría decir que el especismo adopta como válida e indiscutible la distinción y clasificación en especies que el paradigma científico establece. Parte de una fe ciega en la ciencia. Y digo “fe” con toda la idea: toma la ciencia, no como un paradigma explicativo de la realidad, sino que lo toma en términos absolutos, es decir, como el método verdadero de conocimiento y de explicación de la realidad y del entorno. En nuestra sociedad, la ciencia es algo así una suerte de método creador de verdades, como antaño lo fue la religión. Así, la ciencia sería el mapa de base del especismo. El especismo cogería la clasificación en especies que le brinda la ciencia y las jerarquiza moralmente. Dentro de las especies animales o de animales sintientes, les da más valor moral a unas que a otras, aplicando una escala de valores y poniendo siempre al por burro delante, es decir, al homo sapiens, que sería el sumum de la evolución o rey del mambo.

Todo este rollo viene porque a raíz de ver “La Barbacoa”, me acordé de “Le sang des bêtes” (La sangre de las bestias), un magnífico documental de 1949, dirigido por Georges Franju y que muestra el trabajo en un matadero de los suburbios de París. Se pueden comentar infinidad de cosas a propósito de este documental, porque ciertamente es magistral. Pero lo que me hizo pensar en él el otro día fue justamente que revela la normalidad cotidiana (y siempre ocultada) del trabajo en un matadero y cómo este factor de normalidad o de costumbre es lo que le confiere bestialidad a estas acciones. De ahí el doble sentido que se puede encontrar ya en el título: ¿a quién debemos atribuirle la condición de “bête”?

Bueno, de hecho, son muy interesantes los contrastes que aparecen a lo largo de toda la cinta (tanto de los explícitos como de los implícitos), pero, en fin, no comento más para no chafar el visionado:

[Aviso: hay imágenes heavies]