«J’habite de l’autre côté», vida de inmigrante

Moi un noir

Sigo con mi neura personal de ir colgando las cosas que siempre pensé que me gustaría poner en un blog el día que tuviera uno. Y como últimamente no sé que me pasa que estoy muy “visual”, pues hoy también pondré un link de un video (para variar…).

Pues bien, lo que hoy quiero colgar aquí es un clásico de la antropología, aunque también se ha de decir que parece que es un documento importante para la historia del cine, más concretamente dentro de lo que los entendidos conocen como la Nouvelle Vague francesa, pues el documental en cuestión fue una fuente de inspiración para el gran Jean-Luc Godard y su cine. Ojo, que no es que me haya vuelto entendida en cine, no. Sigo tan pez como siempre. Por lo que hasta aquí la contextualización cinéfila y me vuelvo a la cosa antropológica, que no es que entienda mucho más, pero bueno, a lo mejor sí que me defiendo con un poco más de dignidad (no mucha más, pero…).

Moi, un noir (Yo, un negro) es una película del antropólogo y cineasta francés Jean Rouch. Es de 1958 y es una especie de película que no sabría bien cómo clasificar, pero que, para entendernos, bien se podría decir que está a medio camino entre el documental etnográfico y la ficción de una película “normal”. Es “muy Rouch”. De hecho, parece que el formato de la peli es justo lo que entusiasmó a Godard.

Jean Rouch en esta peli retrata la vida de los trabajadores inmigrantes que viven en un suburbio de la ciudad de Abidjan, cuando Costa de Marfil aún era una colonia francesa, aunque ya se estaban empezando a preparar las independencias en África. Aunque pueda parecer muy lejano, el tema es más cercano y familiar de lo que parece a primera vista. No deja de ser un trabajo sobre inmigración en contexto urbano. Al fin y al cabo, «un urbícola africano es siempre un urbícola» que decía Clyde Mitchell y «un minero africano es siempre un minero» (Epstein). De hecho, es uno de los trabajos pioneros en este tema. Y bueno, en particular, no deja de ser el mismo tema de mi investigación doctoral (supongo que en este momento se me está viendo el plumero de por qué lo pongo…).

Es fascinante ver cómo en esa época, tanto los antropólogos franceses como británicos, que hasta entonces se habían interesado únicamente en estudiar los pueblos africanos y sus rollos étnicos, tribales y todo eso (los nuer, los azande, los dogon, etc.), pues se empiezan a interesar en investigar cómo era la vida de los trabajadores extranjeros en contextos urbanos africanos marcados por la creciente actividad capitalista que propiciaba el “saqueo” colonial y postcolonial de primeras materias (cereales, café, madera, minerales, etc.) y la necesidad de mano de obra barata para llevarlo a cabo. Como digo, no solo fue Rouch. Por la misma época, en el Copperbelt (región de Zambia y República Centroafricana), en la zona colonial británica, Clyde Mitchell, Max Gluckman and company se pusieron al frente del mítico Instituto Rhodes-Livingstone, cuyos estudios pioneros sobre este tema y sus planteamientos teóricos y metodológicos son aún hoy un punto de referencia y una fuente de inspiración para muchos de los que trabajamos en este ámbito temático específico.

Moi, un noir nos enseña cómo es la vida cotidiana de Oumarou Gandara y Petit Jules, dos jóvenes originarios de Níger y a quienes Rouch deja que sean ellos mismos quienes nos cuenten su historia y nos enseñen su vida. Incluso les deja que se pongan ellos mismos el nombre de los personajes que quieren interpretar en el filme: Oumarou Gandara es Edward G. Robinson y Petit Jules es Eddie Constantine. El filme juega entremezclando la dura realidad que viven estos dos jóvenes y el contraste con sus sueños y aspiraciones de una vida ideal. Esos sueños de grandeza de Oumarou y Petit Jules que les hacen sobrellevar su duro día a día los construyen con un imaginario sacado de las películas de Hollywood y de los campeonatos de boxeo americanos. Aunque tal vez, a tenor de los motivos decorativos de los salones de belleza, bares y tiendas que vemos constantemente a lo largo de la película, tal vez ese imaginario que les hacía soñar en ser como los actores y actrices de las películas americanas, no solo estaba en la cabeza de estos dos jóvenes, sino que lo estaba en las de toda la juventud obrera colonial de Treichville.

Ya no comento más, porque sino no acabo. Es una película muy bonita y es extraordinaria, de verdad. Las pelis de Jean Rouch son un placer. El link está en versión original en francés y subtitulado al inglés (siento no haberlo encontrado subtitulado al español…), pero creo que se puede entender y seguir bien. Por cierto, me encanta Dorothy Lamour.

Otro día ya me extenderé más en otras pelis geniales de Jean Rouch que también tienen que estar por aquí. Les maîtres fous, Petit à petit, La pyramide humaine, La chasse au lion à l’arc… A ver qué día aprendo a colgarlas en un dropbox o un photobucket de estos o algo así y no tener que tirar de youtubes, porque el día menos pensado quitan el video y se queda el post tirado. Paciencia, todo se andará.

Enjoy!


[P.D.: mensaje a los lectores de la primera versión nocturna (o vía mail) de este post: ciertamente, la noche a veces me confunde… fe de erratas… no es escuela de Chicago. La escuela a la que estaba directamente vinculado el Rhodes-Livingstone era obviamente la escuela de Manchester. Ya sé que Manchester y Chicago como que no están muy cerca. Pero a decir verdad, en realidad sí que lo están… Las tres escuelas (Chicago, Manchester y RLI) tenían plantemientos muy afines. Incluso algunos de los investigadores del Rhodes-Livingstone en particular recogieron directamente ideas de la ciudad y de lo urbano de Wirth, Blumer and company (los de Chicago)… Ahora que pienso, tampoco era un gran disparate esta confusión de ciudades (pero ha sido la costumbre…). En fin, que si no lo puntualizaba, no me quedaba tranquila.]

El meu carrer

De cuando el Serrat era el Serrat, dejo esta canción que además de formar parte de la banda sonora de mi infancia, no deja de ser algo parecido a un canto «antigentrificación». Lo siento por los friends del facebook, ya sé que me repito más que el ajo, pero ya sabéis que la creatividad no es mi fuerte.

(abajo, después del link del youtube, está la traducción al castellano)
el meu carrer copia

el meu carrer – mi calle

El meu carrer
és fosc i tort,
té gust de port
i nom de poeta.
Estret i brut,
fa olor de gent
i té els balcons plens
de roba estesa.

El meu carrer
no val dos rals:
són cent portals
trencats a trossos
i una font on
van a abeurar
infants i gats,
coloms i gossos.

És un racó on mai no entra el sol,
un carrer qualsevol.

El meu carrer
té cinc fanals
perquè els xavals
llancin pedrades.
Hi ha una pensió
i tres forns de pa,
i un bar
a cada cantonada.

El meu carrer
és gent d’arreu
que penca i beu,
que sua i menja,
i es lleven amb
el primer sol,
i van al futbol
cada diumenge,

o a fer esparral al volantí,
o a fer un dòmino amb vi.

El meu carrer
és un infant
que va berenant
pa amb oli i sucre,
i juga a daus
i a “cavall fort”,
mig bo, mig bord
escolà i cuca.

El meu carrer
del barri baix
viu al calaix
de les baldufes,
amb patacons,
i l’àlbum “Nestlé”
i els trossos
d’una vella estufa.

I a poc a poc se’m fa malbé
el meu carrer.

Joan Manuel Serrat (1970)

MI CALLE

(Joan Manuel Serrat, 1970)

Mi calle es oscura y torcida, tiene sabor a puerto y nombre de poeta.
Estrecha y sucia, huele a gente y tiene los balcones llenos de ropa tendida.

Mi calle no vale dos reales: son cien portales rotos en pedazos

y una fuente donde van a abrevar niños y gatos, palomas y perros.
Es un rincón donde nunca entra el sol, una calle cualquiera.

Mi calle tiene cinco farolas para que los chavales tiren pedradas.
Hay una pensión y tres hornos de pan, y un bar en cada esquina.

Mi calle es gente de todas partes que penca y bebe, que suda y come,
y se levantan con el primer sol y van al fútbol cada domingo,
o a pescar al volantín, o a jugar al dominó con vino.

Mi calle es un niño que va merendando pan con aceite y azúcar,
y juega a dados y a ‘cavall fort’, medio bueno, medio borde, monaguillo y pillo.

Mi calle del barrio bajo vive en el cajón de las peonzas, con los cromos,
y el álbum ‘Nestlé’ y los trozos de una vieja estufa.

Y poco a poco se me estropea
mi calle.

La foule. La ville. La Piaf.

Auguste Renoir

Auguste Renoir, «Bal au Moulin de la Galette» (1876)

Como lo prometido es deuda (y nunca mejor dicho después del post del otro día sobre el tema), cuelgo el link de una de mis canciones favoritas de Édith Piaf, “La foule” o lo que es lo mismo, la multitud, la muchedumbre, el gentío, como se prefiera llamar. Este post haría pareja con el del cuento de E.A. Poe. Creo que tienen muchos puntos en común (y no solo en el título).

Me gusta por las impresiones que traza de la ciudad y de la vida urbana: la gente, el anonimato, los cruces de miradas y los amores fugaces, la velocidad de las imágenes, las pinceladas de vida que, a ritmo frenético, percibimos al cruzarnos y meternos y mezclarnos entre una multitud anónima dentro de la que nosotros mismos formamos parte… En fin, ya sé que no está muy de moda decir esto e igual tengo una visión demasiado romántica de la cosa urbana en sí, pero qué le voy a hacer, a mí me gustan las ciudades, las calles, la jungla urbana, cuanto más caótica, más movida y más viva y viviente, mejor.

Pongo la letra completa en francés y su traducción al castellano.

La foule

Je revois la ville en fête et en délire
Suffoquant sous le soleil et sous la joie
Et j’entends dans la musique les cris, les rires
Qui éclatent et rebondissent autour de moi
Et perdue parmi ces gens qui me bousculent
Étourdie, désemparée, je reste là
Quand soudain, je me retourne, il se recule,
Et la foule vient me jeter entre ses bras…

Emportés par la foule qui nous traîne
Nous entraîne
Écrasés l’un contre l’autre
Nous ne formons qu’un seul corps
Et le flot sans effort
Nous pousse, enchaînés l’un et l’autre
Et nous laisse tous deux
Épanouis, enivrés et heureux.

Entraînés par la foule qui s’élance
Et qui danse
Une folle farandole
Nos deux mains restent soudées
Et parfois soulevés
Nos deux corps enlacés s’envolent
Et retombent tous deux
Épanouis, enivrés et heureux…

Et la joie éclaboussée par son sourire
Me transperce et rejaillit au fond de moi
Mais soudain je pousse un cri parmi les rires
Quand la foule vient l’arracher d’entre mes bras…

Emportés par la foule qui nous traîne
Nous entraîne
Nous éloigne l’un de l’autre
Je lutte et je me débats
Mais le son de sa voix
S’étouffe dans les rires des autres
Et je crie de douleur, de fureur et de rage
Et je pleure…

Entraînée par la foule qui s’élance
Et qui danse
Une folle farandole
Je suis emportée au loin
Et je crispe mes poings,
maudissant la foule qui me vole
L’homme qu’elle m’avait donné
Et que je n’ai jamais retrouvé…

Traducción al castellano:

La multitud

Vuelvo a ver la ciudad en fiesta y en delirio
sofocada bajo el sol y la alegría
y escucho entre la música y los gritos,
las risas que estallan y resuenan a mi alrededor.
Y perdida entre la gente que me empuja
aturdida, desamparada, me quedo ahí.
Cuando de pronto me giro, él retrocede,
y la multitud me arroja entre sus brazos…
Llevados por la multitud que nos lleva,
nos arrastra
Apiñados uno contra el otro,
no formamos más que un solo cuerpo
y el torrente sin esfuerzo
nos empuja, encadenados uno al otro
y nos deja a los dos
risueños, embriagados y felices.

Arrastrados por la multitud que se abalanza
y que baila
una loca farándula,
nuestras manos permanecen unidas.
Y a veces en lo alto,
nuestros cuerpos enlazados levantan el vuelo
y vuelven a caer
risueños, embriagados y felices…

Y la alegría salpicada por su sonrisa
me atraviesa y salpica en el fondo de mi ser
pero de pronto ahogo un grito entre las risas
cuando la multitud viene a arrancarlo de entre mis brazos.

Llevados por la multitud que nos lleva,
nos arrastra,
nos aleja uno del otro.
Yo lucho y me resisto.
Pero el sonido de su voz
se atraganta entre las risas de los otros,
Y grito de dolor, de furor y de rabia
Y lloro…

Arrastrados por la multitud que se abalanza
y que baila
una loca farándula,
Me arrastran lejos
y aprieto los puños
maldiciendo a la multitud que me roba
al hombre que me había dado
y que nunca jamás volví a encontrar…