No habrá paz para los malvados

alf vison

Parece que hoy que es el Día Internacional de la No Violencia. Estas cosas de los días internacionales son un poco chorras, ya lo sé, pero la cosa es que a raíz de esto me ha venido a la memoria el documental “Behind de Mask” (Tras el pasamontañas, en español) estrenado en el 2006 sobre el Animal Liberation Front (ALF para los amigos y Frente de Liberación Animal en español).

Para los que no conozcan qué es esto del ALF, pues grosso modo, se podría decir que es una especie-de-organización que lucha por los derechos de los animales. En realidad no es una organización al uso, pues no tiene líderes, ni sede, ni nada. Solamente es una especie de “paraguas” bajo el que actúan activistas del mundo que comparten una ideología (contra el especismo y por los derechos de los animales y su liberación) y una manera de actuar (la acción directa) y que llevan a cabo acciones para liberar a animales explotados en granjas industriales, laboratorios de experimentación, zoos, criaderos, etc. Podéis mirar la wiki-wiki que también lo explica así a lo bulto como yo pero un poco más extenso. O bien, si os queréis ilustrar más dignamente, podéis ver el documental que enlazo al final del post y luego ir directamente a la web del ALF (en inglés): http://www.animalliberationfront.com/

Pues bien, el ALF en muchos países (especialmente en UK y en USA) aún sin ser un grupo, es considerado como uno de los grupos terroristas más peligrosos del planeta. Sin embargo y paradójicamente, jamás ninguna de las acciones reivindicadas por el ALF ha causado ningún daño personal a nadie (ni a animales humanos, ni a no humanos). No ha muerto nadie, ni han ocasionado heridos (es que ni un leve arañazo o tirón de pelos…), ni siquiera han puesto a nadie en peligro de ser dañado. No violencia, pura y dura.

Justo por este motivo, desde mi punto de vista, el ALF es una de las “organizaciones” que dejan más claramente con el culo al aire (al descubierto, si queremos ser más polite) a los estados y a “los monstruos” que éstos producen en su (sin)razón. Los activistas del ALF y en general, el movimiento por los derechos de los animales, son duramente perseguidos, detenidos, acusados, reprimidos y encarcelados exclusivamente por atentar contra intereses económicos capitalistas. Y es que recordemos que uno de los pilares en los que se sustenta este sistema es en el uso y la explotación sistemática y masiva de animales por parte de unos pocos, que se forran a base de bien a nuestra costa. Que el ALF tenga esa perversa consideración demuestra qué intereses defienden y protegen los Estados neoliberales y al servicio de quién están. Como ya veníamos sospechando, los estados estarían no al servicio de sus ciudadanos, sino al servicio de los intereses económicos (capitalistas) y sus élites. Por eso los activistas por la liberación animal son considerados peligrosos, porque atentan y luchan contra el sistema de poder y el sistema económico establecidos.

Señalar el “detalle” especista del asunto: esta acusación de terrorismo contra intereses económicos parte de la triste e inaceptable consideración que nuestra sociedad tiene de los animales en tanto que recursos económicos a explotar por sus “propietarios”. Una liberación de animales de una granja es considerado un acto que provoca pérdidas económicas a un empresario que tiene un negocio basado en sacar partido de los animales. Para que se entienda, es como si en el siglo XVII ayudaras a escapar a unos esclavos de las plantaciones de café o de algodón en América. Si te hubieran pillado, habrías sido juzgado por atentar contra intereses económicos, puesto que los esclavos no eran personas morales, sino que solo eran considerados en tanto que recursos o como “herramientas”.

britches

Britches

Por cierto, una de las liberaciones más conocidas del ALF fue la de Britches, que ha devenido todo un símbolo de la liberación animal. Britches era un bebé mono que fue rescatado el 20 de abril de 1985 de los laboratorios de experimentación de la Universidad de California.  El pequeño Britches fue destetado de su madre al nacer, le cosieron los párpados y se le colocó un dispositivo electrónico de ultrasonidos en la cabeza, como parte de un estudio sobre la privación sensorial de tres años de duración. La grabación que Britches tuvo que escuchar sin cesar -porque estaba atada a su cabeza- era insoportable (en el film Behind The Mask que linkeo más abajo, explican su historia y se puede escuchar la grabación a la que estuvo siendo expuesto Britches de manera perpetua).

Y ya que estamos en el día de la no violencia ¿qué entendemos por “no violencia”?

Con esta pregunta, se puede abrir un debate interesantísimo y seguramente interminable. Pero no quiero dar más la chapa hoy. Solo diré que desde luego, a mi modo de entender, la no violencia no es repartir flores a los maderos, ni poner la otra mejilla cuando los opresores te están pisoteando. Ese pacifismo malentendido nos está haciendo mucho daño y además no está acabando con la violencia, al contrario, a los opresores les viene muuuuuy bien que muchos de nosotros confundamos la no violencia con la no acción y con la no resistencia. Yo entiendo que la violencia es la explotación, la opresión, la desigualdad, la exclusión para el beneficio de unos pocos. Luchar contra eso, para frenarlo, es luchar por la paz.

Y los animales no humanos, dado que no tienen voz, dado que no comparten el mismo lenguaje (de especie) que nuestros opresores, son los más explotados y a la vez, los más olvidados. Mientras haya explotación y opresión, no habrá paz. Es que no puede haberla.

Resistencia. Antiespecismo. Anticapitalismo. ¡Hasta que tod@s seamos libres!

Ahí va el link del documental de Shannon Keith completo en V.O. inglés subtitulada al español. Vale la pena verlo, de verdad.

P.D.: Siento haber sido un poco más panfletaria de lo normal, pero es que me apetecía hablar sobre el ALF y es que me motiva tanto este tema que se me dispara la vehemencia un poco más de lo deseable. Espero que eso no reste atención a lo importante que es el tema que quería sugerir en este post que no es otro que el del especismo y la lucha por la liberación animal (y cuando digo animal, incluyo obviamente a los humanos).

Posicionamiento del Grup d’Antropologia de la Vida Animal (ICA) sobre el Toro de la Vega

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Cuelgo el comunicado que hemos emitido desde el Grup d’Antropologia de la Vida Animal al que estoy vinculada. En estos días hemos visto manifiestos universitarios apelando al valor etnográfico del torneo del Toro de la Vega y hemos visto cómo de manera recurrente se ha estado tomando la antropología como una herramienta para justificar el mantenimiento de una práctica ritual y de una tradición. Los académicos y catedráticos que han estado apelando a esta disciplina en la mayoría de los casos, ni siquiera son antropólogos.

Ante la defensa a ultranza de tradiciones que matan y que torturan por parte de profesores universitarios e intelectuales, mis compañeras y yo hemos decidido dejar de guardar la cómoda posición del silencio y publicar el siguiente comunicado en el que manifestamos nuestro posicionamiento respecto a lo que ha venido sucediendo estos días y respecto a un ritual cruel y violento como el Toro de la Vega.

Aquí dejo el comunicado que hemos publicado en algunos medios gracias a ATEA (Asociación para un Trato Ético con los Animales) y que esperamos que entre tod@s podamos darle la máxima difusión. Gracias.

COMUNICADO
Posicionamiento del Grup Antropologia de la Vida Animal, Grup d’Estudis d’Etnozoologia, vinculado a l’Institut Català d’Antropologia (ICA) ante el “Manifiesto Universitario Pro Toro de la Vega”

Como grupo que estudia temas relativos al trato hacia los animales, nos oponemos al ritual del torneo del Toro de la Vega, que se celebra en septiembre de cada año en Tordesillas (Valladolid). Resulta decepcionante que profesores de diferentes disciplinas académicas y desde la Universidad se erijan en defensores de una tradición basada en el maltrato, la crueldad y la violencia.

Queremos aclarar que la antropología no es una disciplina que defienda tradiciones, sino que en todo caso las estudia, y la defensa de tradiciones y rituales sangrientos que maltratan animales es una posición personal. Nuestro grupo no es relativista ante los rituales sangrientos y crueles y nos posicionamos a favor de erradicar el maltrato y la violencia.

Creemos que desde posiciones académicas no puede defenderse la violencia, el maltrato y la crueldad hacia los animales, ni siquiera bajo la forma de ritual y tradición. No debería justificarse “la nobleza de unos festejos” con el argumento del cumplimiento de un reglamento, cuyo único propósito es acorralar y dar muerte a un toro mediante lanzazos por un grupo de mozos.

Desde el punto de vista etnográfico y antropológico, el ritual del Toro de la Vega tiene interés para el estudio de la violencia, crueldad y dominación. No cuestionamos el valor etnográfico de un ritual, cuya puesta en escena tiene el objetivo colectivo de justificar y celebrar la supuesta superioridad y dominación humana (y masculina) sobre el entorno. Este ritual, como el resto de prácticas vinculadas a la tauromaquia, posee un fuerte carácter simbólico. Así, la culminación en abatimiento y muerte del toro, refuerza al colectivo su convicción de ser los legítimos dominadores del entorno, en un plano mítico y cosmológico de la lucha por la vida.

Hoy debemos sopesar que los valores sociales que se transmiten en ese tipo de rituales son la violencia, la crueldad y la falta de empatía por ese Otro, ese animal que mira, como dijo el filósofo Jacques Derrida, que no puede entender por qué una multitud se ensaña contra él hiriéndole brutalmente. Ese toro, que en esa mañana aciaga, solo quisiera volver a la dehesa y vivir en paz. Desde la crueldad y la violencia no hay valentía, solo hay cobardía. La crueldad no lleva al progreso moral de la humanidad, pues no está basada en el reconocimiento del sufrimiento del Otro ni en la capacidad de compasión y de ayuda ante el sufrimiento.

La preservación de una tradición o de una práctica simbólica simplemente por el hecho de que se practique desde tiempos inmemoriales o “porque se ha hecho así toda la vida” nunca puede ser motivo para justificar su mantenimiento. Y menos cuando se trata de una práctica cruel, de dominación y de carácter festivo cuya puesta en escena consiste en someter a dolor físico y psíquico, en torturar hasta la muerte a un ser vivo. Mientras reiteramos nuestra oposición a esas prácticas, entendemos que los rituales en los que se inflige un trato perverso a un animal deben ser motivo de profunda reflexión colectiva de cualquier sociedad que se oponga a la violencia.

Ante la impunidad de la que aún gozan prácticas como el Toro de la Vega, y ante el impacto devastador que algunos de nuestros actos tienen sobre nuestro entorno, creemos necesario, aunque pueda parecer obvio, recordar cuál es la posición del ser humano en la Tierra. Y esta es que, nos guste o no, aunque seamos racionales y humanos, pertenecemos al reino animal; somos animales y habitantes del Planeta junto con todos los seres vivos. Compartimos la vida y nuestra responsabilidad es proteger la vida.

Es nuestra responsabilidad, pues, reflexionar y decidir abandonar las prácticas que repercuten de manera depredadora, subyugadora, violenta, cruel e injusta hacia nuestros semejantes y hacia nuestro entorno. Compartimos con el antropólogo Claude Lévi-Strauss, en Raza y cultura, la idea de que: “el respeto que deseamos obtener del hombre hacia sus semejantes no es más que un caso particular del respeto que éste debiera sentir hacia todas las formas de la vida».

Bajo nuestro punto de vista, la vida de todos los seres es importante y merece consideración por sí misma, como expuso el filósofo Albert Schweitzer en su propuesta filosófica de reverencia por la vida (una actitud respetuosa con todas las formas de vida), que llevó a cabo como actitud y práctica personal. Ningún animal ha nacido para ser torturado, de acuerdo con la filosofía de los derechos de los animales, que enlaza con la propuesta ética universal de no hacerle al otro lo que no se quiere para sí mismo o sí misma. La revolución de los derechos de los animales ha hecho extensible esta actitud ética ampliando el círculo moral incluyendo a los Otros animales. Lo que enseña el movimiento animalista es la empatía hacia los seres vivos con capacidad de sufrimiento y el respeto por sus vidas, pues cada vida es valiosa y un fin en sí misma.

A Vulcano nuestra más profunda compasión en esa mañana de sangre y polvo. No nos cabe duda de que un día Tordesillas, y todos los que se llaman a sí mismos intelectuales, sentirán vergüenza y horror por los festejos que tanto defendieron. De la misma manera que hoy nos provocan horror los relatos de los espectáculos de circo romanos, en los que lucharon hombres y animales hasta morir.

Coordinadoras:
Dra. Carme Fitó Prat
Dra. Mara Martínez Morant

Componentes del grupo:
Dra. Eva Canaleta Safont
Dra. Ariadna Nieto
Sra. Marta Arnaus (Investigadora doctoranda)
Sra. Mireia Campanera Reig (Investigadora doctoranda)

Barcelona, 18 de septiembre de 2013